miércoles, 10 de octubre de 2018

La mojiganga y el más absoluto absurdo del nacionalismo.



La mojiganga es un género teatral de representación callejera que se desarrollaba en toda España, e incluso en América, desde la edad Media y que sufrió, como todas las expresiones teatrales, un proceso de domesticación durante el barroco en el que el teatro dejó calles e iglesias para concentrarse en teatros, viviendo un momento de ocaso y casi desaparición.
Su origen es una mezcla de religión, pues suelen estar relacionados con el culto a algún santo, con elementos profanos, como es la propia danza y espectáculos asociados, que proceden de una religiosidad medieval donde los elementos paralitúrgicos tienen tanta fuerza como los litúrgicos.
Con el Concilio de Trento los elementos paralitúrgicos son marginados por las autoridades eclesiales que centran el culto en la liturgia, quedando su desarrollo limitado a escasos lugares donde se seguirá limitando su uso.
En el proceso surge la mojiganga teatral que busca llevar a un nuevo recinto un nuevo tipo de mojiganga, evolucionando hacia una especie de baile de carnaval.


Muixaranga de Algemesí
www.riberaexpress.es/
Existen durante el proceso mojigangas teatrales y parateatrales lo que denota la evolución del teatro de calle hacia los recintos cerrados, aunque la lánguida decadencia del género hace que una expresión como ésta tienda a la desaparición. Sin embargo, algunas de estas representaciones sobrevivirán.
La más destacada es probablemente la muixeranga de Algemesí, -o baile de los valencianos- que cuenta con diversos cuadros, de entre los cuales el más conocido es la torre humana que se realiza ante la entrada de la Virgen de la Salud en la basílica de San Jaime, pero esta no es la única.
El Dance de Tauste, entre Zaragoza y Navarra, desarrolla un esquema parecido, en este caso ante la Virgen de Sancho Abarca y en la celebración se celebran todo tipo de danzas populares, como las que se desarrollaban en la edad Media en toda España y que aún persisten en muchos lugares de nuestra geografía. Danzas y mojigangas están indisolublemente unidas y son muchos los tipos que se desarrollan, de palos, de flores, de bandera y ocasionalmente torres humanas. En definitiva, no es sencillo establecer un estándar de celebración ya que los diferentes ejemplos nos llevan a una variada casuística.
Otro ejemplo es el de Sitges en Barcelona, que nos muestra como en Cataluña este tipo de expresiones se extiende desde momentos muy tempranos, aunque en línea con las vistas anteriormente.
En cualquier lugar, creo que el video que adjunta describe muy bien el origen y raíz de este tipo de fiestas e invito a verlo pulsando el click.








En cualquier caso, parece que el reino de Aragón y en particular el de Valencia y los condados catalanes desarrollaron de forma notoria este tipo de fiestas, muchas veces relacionadas con la fiesta del Corpus que venía a ser fiesta grande de la cristiandad hasta el siglo XV y todavía pasado este. En las fiestas del corpus levantinas se podían encontrar no sólo estos bailes cristianos, sino también danzantes moros y judíos que llevaban a cabo unas danzas particulares de las que desafortunadamente no han quedado ejemplos. En definitiva un acervo cultural riquísimo, que tuvo en el reino de Valencia probablemente su mayor exponente.
Pero queda claro que no fue el único lugar y las mojigangas también encontraron importante desarrollo en Cataluña, aun después del proceso de barroquización, pero también influenciados por este.
El barroco supone la transformación de la expresión cultural en espectáculo y un elemento de las mojigangas populares, como es el de los castillos humanos, cobra fuerza en el sur de Tarragona, especialmente en la zona de Valls, donde puede considerarse que nacen los Castells que proceden de la antigua mojiganga. Hasta ahí todo correcto.
Tras vivir una lenta decandencia, agravada en el siglo de las luces por considerarse este tipo de expresiones como indignas de un concepto más alto de cultura, llegamos al siglo XIX con un importante problema de supervivencia para los restos de las antiguas mojigangas, pero hete aquí que al final de siglo surge un inesperado acicate como es el del nacionalismo, en este caso catalán, que en busca de símbolos encuentra en los Castells un elemento adecuado para consolidar una concepción política de la cultura. Los Castells vivirán un auge sin precedentes, pese a quedar completamente desligado de su origen. Con la cultura al servicio de otros intereses, los Castells vivirán en Cataluña un crecimiento espectacular hasta ser considerados un símbolo "nacional". Casi el peor nacionalismo llega a nuestro país.
Y digo "casi" porque todavía podremos ver como surgen otros nacionalismos que vendrán a demostrar una vez más la más absoluta ignorancia y que trascenderán el siglo XX. Pero no sólo nacionalismo, sino ejemplos del absurdo en el que pueden llegar a convertirse unas fiestas. Con absoluta tristeza, podemos encontrar esta noticia en las que unos nacionalistas, en este caso españolistas, pretenden interrumpir el desarrollo de una actividad cultural, como es un remedo de mojiganga.


Claro que el absurdo es todavía más completo e intento describirlo, ya que se ha extraído una pieza cultural, como es el Castell de un conjunto medieval. Se lleva a cabo, véase la fecha, con motivo de una fiesta de "Reinas Magas" y para colofón llegan unos fachas a cantar el "Cara el Sol"...

ME QUIERO BAJAR. 

Por favor señores nacionalistas de todo tipo, señores populistas postmodernos, señores y, por supuesto señoras, que no entienden la cultura, aunque crean que la ejercen. Váyanse todos ustedes a fer la má, o, si pueden, más lejos.

lunes, 8 de octubre de 2018

Hyperloop España. La historia no siempre se repite.


Recientemente he visto la noticia en los medios de la aparición de un proyecto español de tren de altísima velocidad, en base a un nuevo sistema de túneles de vacío -que para entendernos todos, es como las cápsulas de billetes que se envían en los supermercasos, pero a lo bestia-. 
Foto: Presentación de la primera cápsula para pasajeros de Hyperloop en Cádiz. (Reuters)
Cápsula hiperloop







https://www.elconfidencial.com/empresas/2018-10-02/capsula-pasajeros-hyperloop-tren-supersonico-espana_1624358/





Pero no voy a entrar en la innovación tecnológica, en las posibilidades reales de llevarlo a cabo o en la capacidad de revolucionar el transporte que pueda tener, que de todo eso hay. Sin embargo, sí que quisiera hablar de alguna implicación histórica.
El lugar donde se ubica la investigación sobre este tipo de innovación es, curiosamente, el Puerto de Santa María y digo "curiosamente" porque inmediatamente se me ha venido a la cabeza una anécdota histórica también sobre trenes.
Mucha gente no lo sabrá, pero da la casualidad de que el primer proyecto de tren existente en España, mucho antes que el de La Habana y que el famoso Barcelona-Mataró, fue entre Jerez-Puerto de Santa María que se proyectó en la increíble fecha de 1829. Basta con ver que el primero en funcionar lo hizo en Inglaterra en 1825 para darse cuenta de lo avanzado en el tiempo del proyecto, que finalmente no se ejecutó por falta de inversiones, coincidiendo con la crisis de la industrialización andaluza.

Ahí va un enlace donde se habla de ello.
http://www.gentedelpuerto.com/2010/03/05/576-el-segundo-tren-de-espana-el-puerto-jerez-en-1854/

El hecho de que el primer liberalismo tuviera como referencia Cádiz no es un asunto anecdótico y es que en aquellos momentos constituía una auténtica avanzadilla no sólo de constitucionalismo, sino también de economía, como vemos, algo que se frustró a lo largo del siglo para acabar convirtiendo a Andalucía en una de las regiones más retrasadas de España.

El fracaso de la industrialización andaluza.
Sin embargo, ese tren no llegó a echar humo nunca y supuso una muestra de lo que fue, en ese primer liberalismo, el fracaso de la industrialización en Andalucía. Un fracaso que, si lo analizamos, es mucho más que regional, como se puede deducir de la evolución de la historia española posterior.
Tras ese fracaso, se produjo en España uno de los procesos más lesivos para su historia como fue el desvío de capitales, que pudieron haber ido a la innovación -trenes, maquinaria, productos industriales...- hacia la compra masiva de tierras en el sur dibujando el sistema de latifundios y caciquismo que todos conocemos y que tanto ha lastrado el progreso de nuestro país. Un fracaso que no puede quedar sólo en Andalucía, sino que fue clave en toda España.
De haber existido una industrialización andaluza, incluso se hubiera podido producir un fenómeno de mayor equilibrio económico nacional entre el norte industrial y el devenido sur agrícola, beneficiando a todo el país y evitando los desequilibrios económicos que tanto daño han hecho y hacen a nuestro país, pero no fue así.
El caciquismo se hizo con los resortes del país y supuso una fuente de retraso, de guerras civiles, de disputas y de diversos odios ancestrales que aún hoy se arrastran. 
Y ahora, casi 200 años después, en el mismo sitio, aparece este proyecto, ejemplo de innovación y de progreso, como fuera aquel ferrocarril frustrado entre Jerez y El Puerto.

No cabe duda de que las similitudes son tremendas, pero tampoco de que esta vez no se puede repetir la historia. Vale que lo del tren no deja de ser un emblema, un icono de la revolución industrial, y que esta nueva iniciativa puede quedar en anecdótica, si no existe un tejido amplio. Sin embargo, creo que se dibuja una idea, la del equilibrio en España de su economía, de su sociedad e, incluso, de su historia y aquí viene mi pregunta: ¿Significará este nuevo tren que podamos reengacharnos a todo aquello que se perdió en la historia? Esperemos que así sea y que, por fin, vayamos curando algunas de las heridas del pasado. 

jueves, 8 de marzo de 2018

Cimas de la cultura femenina

Resultado de imagen de verena von der heyden-rynschEs ocho de marzo (8-M) y las mujeres, especialmente ellas, han logrado en todo el mundo poner en candelero este año temas relacionados con la situación de discriminación que todavía viven en la sociedad actual.
La brecha salarial, los abusos en el ámbito doméstico y laboral o la violencia de género son quizá los más destacados de los aspectos reivindicados esta fecha, los que, sólo por su existencia, deberían abochornarnos como sociedad. Esta vez digo a "todos" y "todos" deberíamos involucrarnos de alguna forma en su solución. Yo lo haré para revindicar a un serie de mujeres que hicieron tanto por la cultura universal que habría que considerarlas como claves, por más que muchas veces pasan inadvertidas, lo que choca con la existencia y repercusión de otras apuestas reivindicativas bastante menos cultas que las llevadas a cabo por algunas de las más importantes mujeres que conformaron nuestro mundo.  
Pero no quiero ser yo quien abandere este tipo de afirmaciones y citaré a otra mujer, Verena Von Der Heyden-Rynsch, quien intentó rescatarlo del olvido y escribió un significativo e igualmente poco conocido libro "Los salones europeos. Las cimas de una cultura femenina desaparecida", donde se habla de infinidad de casos en los que los salones llegaron a ser importantes amplificadores de la cultura en Europa, de manos de mujeres.
 

En cualquier caso, utilizo el género neutro plural acabado en -os o -es (que coincide en este caso con el masculino) para reforzar la idea de que para solucionar este horrible problema sí que debemos involucrarnos tanto mujeres como hombres.  Por esa razón he decidido publicar este artículo un día como hoy, por más que llevo trabajándolo ya algunos años e incluso pienso ampliarlo próximamente ya que durante este 2018 tengo pensado publicar una novela al respecto "La Guerra de los Salones" -o como finalmente lo llame-.
El asunto no es baladí, se trata de la mayor aportación de la mujer a la historia de la cultura probablemente en toda la historia y que, como tantos otros protagonizados por mujeres, ha quedado en el más absoluto olvido.
Y en mi opinión, se trata de una impresión acertada y suscribo absolutamente la consideración de tenerlos como "cimas" de la cultura, pero para entenderlo antes nos deberíamos hacernos primero alguna que otra pregunta.

¿Qué son los salones?
Es fácil que la palabra "salón" quede asociada a actividades denigrantes para la mujer y no a lo que un día fueron: los más importantes centros de promoción y difusión del saber y la cultura desde los tiempos de la ilustración y hasta finales del XIX. Pues bien, los salones, en los casos más significativos, acabaron siendo controlados, especialmente en esta época, que es la que yo he estudiado, por mujeres. Sin embargo, no sólo hubo salones de este tipo en este siglo, pues han existido desde los tiempos de Hipatia de Alejandría, sin embargo es sobre estos sobre los que puedo hablar ya que son los que he conocido documentando mi novela. 
El caso es que dos de los salones más afamados de la primera mitad de siglo fueron regentados por dos mujeres, a las cuales quiero rescatar del olvido en este artículo ya que incluso la mencionada autora alemana no les presta demasiada atención. Además considero crucial la aportación española en ellos, como después veremos.
El que fueran regentados por mujeres no es ninguna excepción, sino que hablamos de una auténtica regla, ya que mientras que los hombres se dedicaban a hacer la guerra en el contexto del romanticismo, eran las mujeres las que hacían la cultura y lo hacían desde el salón de sus casas.
Otro punto a destacar es que hay que entender que esta actividad tiene muchas veces un componente aristocrático y las "salonnieres" -que era como se las llegó a conocer- eran mujeres de alto abolengo, marquesas o duquesas -lo cual no creo que sea obstáculo para reconocer su valía- y, cuando hablamos de "su casa", debemos entenderlo como grandes palacios donde la aristocracia fomentaba a través también del mecenazgo y de grandes reuniones y fiestas el desarrollo cultural de la sociedad. Dos de estos salones, los más importantes para la trama de mi novela, fueron regentados también por mujeres. Hablo de salones que derivaron del ambiente revolucionario parisino, que considero los más influyentes, por más que se trate, de una tendencia universal y, en el particular, de un ejemplo de influencia "hispánica". 

La primera de las dos mujeres que quiero citar era española, María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, aunque vivía en Paris tras su boda con un general bonapartista francés, Antonio Cristóbal Merlín, conde de Merlín, con quien se exilió en Francia tras la expulsión de los franceses de España.
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La condesa fundó un salón donde se dieron cita buena parte de los más destacados autores del periodo y sólo la lista de nombres de aquellos que pululaban por su salón ya impresiona: Rossini, Meyerbeer, Musset, Chopin, Orfila, Listz, Sthendal o Merimee son algunos de los más destacados, quienes difícilmente hubieran podido llegar a ser lo que fueron sin el salón de la condesa. Pero no hay que hablar sólo de hombres entre los artistas y, aparte de la propia promotora, alguna otra mujer empezó a destacar, citaré a la española María Malibran -primera mujer que podríamos considerar como "prima donna" de la ópera universal- o la francesa George Sand, quien precisamente tenía que utilizar todavía un pseudónimo masculino para poder dedicarse a la literatura, algo todavía mal visto por aquel entonces para una mujer.
En cuanto al segundo caso, probablemente sea algo más conocido, aunque no como salonniere. Se trata de la duquesa de Abrantes, Laura Permon, quien contó entre sus protegidos o amantes a numerosos escritores y músicos, destacando entre ellos a Balzac. 
Permon realizó su actividad en Paris, aunque por motivos políticos se trasladó primero a España durante la guerra napoleónica y después a Alemania, exiliada, donde promovió la cultura germana a través de un salón. También escribió un libro sobre la importancia de esta institución en la cultura europea, se trata de La historia de los salones de París, nada menos que en ocho volúmenes, lo que nos da una nueva idea de la importancia de este fenómeno para la cultura europea.
Laura Junot
Laura Junot, de soltera Laura Permon
Duquesa de Abrantes. 

Particularmente en mi propia investigación, no tan profunda como exigiría una de tipo histórico al ser una novela, me he centrado en estos dos personajes que guardan relación con la cultura hispano-francesa y con la trama de mi novela, pero son sólo dos simples exponentes. Éstas, y muchas otras mujeres, fueron decisivas para fomentar la cultura en Europa y sin su contribución nada sería lo mismo.
Valga este 8-M para reivindicarlas pues considero que es tarea de todos poner en valor la aportación de la mujer a la cultura universal, máxime y considerando lo que la propia Heyden-Rynsch destaca en su trabajo pues se trata de la auténtica "cima de la cultura femenina" de ahí mi reconocimiento tanto a Mercedes de Santa Cruz como a Laura Permon y en general a aquellas mujeres que han hecho posible una sociedad más culta, como la que a veces tenemos. 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Nacionalismos Postmodernos.



Durante estos días he estado muy atento, como muchos de mis compatriotas -por llamarles de algún modo-, a eso que está pasando en España en relación al mundo de las patrias y sentimientos nacionales. Ya han sido varias las expresiones emitidas por este mismo canal o bien por Twitter sobre ello, dentro del aluvión de opiniones que este tema está despertando; aunque la mayoría de las mismas, en mi caso, han aflorado desde una posición jocosa, pues en realidad, si lo frivolizamos, es de lo más gracioso que le ha pasado al país en los últimos cuarenta años. De ahí la entrada del blog que resumía mi visión desde un "planteamiento berlanguiano" -como se puede ver en enlace existente bajo esas palabras-. Sin embargo, considero que debo hacer otro planteamiento algo más serio y también crítico con la situación porque sencillamente cualquier visión sobre la idea de un conjunto de personas debería empezar por un ejercicio de autocrítica, algo que se echa de menos en los planteamientos nacionalistas al uso, donde lo mío es lo fantástico y lo ajeno lo pernicioso. Así pues, empezaré a dar diestro y siniestro, lo me generará dicho sea de paso un halo de equidistancia, que tanto se lleva hoy, aunque no hay mejor equidistancia que no sea crear el malestar de ambas partes, que es lo que también espero. En resumidas cuentas, analizo y pongo en consideración de todos mis opiniones.


El contexto internacional.
No hay más que ver lo que está pasando en EE.UU durante estos días en relación a la polémica sobre la bandera, arrodillamientos y demás escenas protocolarias que acompañan a la entonación del himno en todos los actos públicos, para comprender que el fenómeno de cómo enfocar el nacionalismo es universal y algo está cambiando la concepción de los países que sobre sí mismo tienen.
La visión de los asistentes a un evento que escuchan y cantan el himno nacional americano con la mano en el corazón es ya una visión caduca del reflejo de sentirse integrante de una patria, precisamente cuando sus cabezas gobernadoras, cristalizada en el actual presidente, han hecho gala de un sentido del patriotismo xenófobo y excluyente, no integrador de minorías, al contrario de lo que siempre fue Estados Unidos, creando una notoria crisis de identidad nacional.


Claro que si vemos nuestro propio país, apaga y vámonos, ya que la cosa es si cabe más lamentable y lo digo por más que a uno le duela en el fondo de su corazón, que parece que esto de los patriotismos es algo tan intenso que genera una congoja muy profunda.

El caso español.
En nuestro caso, observando las escenas de patriotismo descarnado que se suceden por todo el país, no puedo sino sentir vergüenza, aunque todavía no sabría si decir propia o ajena.
Desde que lo patriótico quedó asociado a épocas pasadas, hemos desarrollado en España un patriotismo de baja intensidad, sólo rota con alguna que otra expresión de éxito deportivo, cuyo tono festivo camuflaba un nacionalismo realmente vago y una pobre escenografía, dicho sea de paso.
No hay más que comparar la solemnidad de cantar el himno americano en pie y con la mano en el corazón, con el chunda, chunda y el Viva España de Manolo Escobar, acompañado en el mejor de los casos de un "lo,lo,lo". Clara está la diferencia y parece evidente que cualquier cosa es mejor que la última parafernalia nacional que se conozca, reflejada en el brazo en alto, la letra de Pemán y el "Arriba España".
Por ello, el salto a la seriedad de los acontecimientos actuales ha dejado a los españoles huérfanos de parafernalia patriótica y la sucesión de estampas identitarias no deja de ser cuanto menos ridícula.
Salir a despedir a unos funcionarios públicos, que hacen su trabajo, al son del "A por ellos, oe" a mi personalmente no me resulta demasiado edificante. Mucho menos hacerlo con banderas del pollo, desde luego, pero demostrado queda que lo del nacionalismo en España deja mucho que desear y  en sus imágenes modernas cabría calificarlo como de pueril, al menos.
Además sus valores, religión, tauromaquia o historia están siendo puestos en tela de juicio por la sociedad postmoderna que deja con un importante vacío cultural a nuestro país. Por si eso fuera poco juega con un nacionalismo republicano que le hace la competencia y tampoco ayuda mucho el salir a despedir a los policías como si se fueran a la guerra de Cuba en una imagen rancia propia del siglo XIX. 


Cataluña. 
Contrastado queda en comparación con el sentimiento de nacionalismo periférico que tienen en Cataluña. Un largo periodo de adoctrinamiento y desarrollo ha generado un intenso repertorio simbólico. Desde el "sí" hasta la estelada, pasando por un himno cantado y eslóganes bien desarrollados, demuestran lo que incluso parece una campaña de márquetin bien planificada. La diferencia no deja de ser evidente, cuando la única iniciativa en ese sentido llevada a cabo por españoles fue la de incluir un toro en la bandera, algo que por cierto fue copiado por los catalanes que desarrollaron lo mismo, pero con un burrito. Si lo copian los catalanes, que de esto de naciones saben mucho, es porque será bueno.
Claro que no todo va a ser bueno en el caso catalán, porque si la imagen es excelente -como mucho un poco friki- el fondo es nauseabundo, ya que esconde los más perversos vicios del nacionalismo totalitario y excluyente del siglo XX. Es supremacista y xenófobo, generando la marginación del diferente, siempre que este sea un "fascista opresor" puesto que con otros "extranjeros" se muestra condescendiente, -si pasan por el aro del catalán, claro-. En definitiva, nacionalismo de la peor especie y del máximo peligro, sólo comparable al del brazo en alto, si bien 2.0, que es lo que se lleva ahora.
Eso sí, se exige libertad, pero no una libertad individual, sino la de un pueblo, ni más ni menos.




Una, grande y la "terra" lliure.
Y aquí es donde me detengo porque al fin he descubierto el nacionalismo que no quiero. El juego de palabras del eslogan no puede ser más evidente y es que cualquier tipo de nacionalismo que habla de patrias "libres" me pone absolutamente los pelos de punta. No hay cosa más rancia ni perniciosa y me da tremenda pena que en mi país -hasta nueva orden con Cataluña incluida- se extiendan este tipo de planteamientos. Y es que en efecto las patrias no pueden ser libres, sólo pueden serlo sus habitantes.
Aquí flojea seriamente el nacionalismo catalán ya que la libertad de la patria lleva irremediablemente a la esclavitud de los individuos, también a la marginación del disidente.
Así las cosas creo que nos queda mucho que aprender sobre el nacionalismo, patriotismo, sea postmoderno o no y se llame como se llame, del siglo XXI; aunque creo que debe de tener una cosa clara y es que debe de defender mi libertad y la de mis compatriotas, de todos, es algo que le exijo a mi país. Una libertad que os permita incluso odiarme profundamente por las cosas que digo, si es que alguien se da por ofendido. Y eso es algo que, supongo, que no se puede conseguir sólo a base de Guardia Civil.

martes, 26 de septiembre de 2017

García Berlanga está en Cataluña

 #dondeestáBerlanga

Ya se habían escuchado algunas voces en Twitter que observaban similitudes entre lo que está aconteciendo en Cataluña y una película de Luis García Berlanga, incluso antes de que Antonio Banderas hiciera unas declaraciones en las que insistía en ello y dibujaba perfectamente el concepto. Artístico, claro, que la política es algo más serio.
Antes de ello se me había ocurrido un hastag que quiero recuperar, #dondeestáBerlanga, y es que parece evidente. Todo esto lo está escribiendo el gran maestro valenciano allí donde esté, pero considero que es necesario demostrarlo con un agudo análisis de personajes, hechos y ambientación.
Así pues confío en dejar clara esta afirmación. Ahí van 10 características que demuestran que lo que pasa en Cataluña es el guión de una película de Luis García Berlanga.

1. Personajes. 
A muchos hoy se les llamaría "friquis". Desde Carod Rovira hasta Rufián, pasando por Pilar Rahola, Joan Tardá, Alfred Bosch u Oriol Junqueras, parece difícil históricamente encontrar un partido político en Cataluña, España y el Mundo donde se concentren tantas personalidades, digamos, "peculiares" como en ERC y es que, en efecto, parece que para militar en él haya que hacer castings exprofeso para una película de García Berlanga.
Resultado de imagen de Memes junqueras
En otros partidos catalanes también es posible encontrar personajes de personalidad "marcada", como Anna Gabriel, sus muchachas y sus cortes de pelo, el de la zapatilla, el propio Puigdemont, con su pelazo a lo beatle y tantos y tantos otros. No cabe duda que para ser político en Cataluña hay que ser un poco "rarito" y no dar la imagen de político al uso, reflejado como un serio burócrata. Ojo, que no quiere decir que no haya gente normal entre las filas independentistas, que los hay, y muchos; sólo que desde luego no están en primera línea.

2. Los de enfrente.
Claro que tampoco hay que tirar cohetes en el caso de los políticos del establishment estatal y hay algunos ejemplos espectaculares como es el caso del ministro de hacienda, Cristóbal Montoro, quien no cabe duda que parece un personaje de Berlanga, también me lo recuerda el representante del P.P en Cataluña, García-Albiol.
La derecha catalana, más formal en la apariencia, también nos ha ofrecido ejemplos de personajes carismáticos. Recuérdense, si no, a Artur Más o al propio Pujol. Eso por no hablar del inefable Xala i Martí, asesor en temas económicos... Claro que si hay un personaje Berlanguiano, de entre todos, considero que es Carme Forcadell, cuya personalidad refleja el drama de la ideología más radical con el vis cómico de la incompetencia y la pseudorepresentación política. Berlanga en estado puro.
Claro que estos últimos estarían englobados con los primeros, lo que daría, entre los independentistas, para unos excelentes diálogos hablando de unidad frente a España, aunque con un "ya te pillaré yo", de fondo, entre los dientes.


3. La corrupción.
Claro que no hace falta ser "friqui" para robar a manos llenas y precisamente el P.P es con uno de los partidos con más corruptos de Europa. Un detalle ambiental importante para comprender mucho de lo que ha pasado. Hay quien piensa que el origen del conflicto estaría provocado por la intencionalidad de tapar las vergüenzas de los partidos involucrados a los que no vendría mal la polémica para desviar la atención. No cabe duda de que en nuestro guión sería necesario reflejar este tipo de contexto con profundidad y maestría.



Sin embargo, en ese sentido, la antigua CIU no le anda a la zaga y muestra el ejemplo de corrupción institucionalizada. Ningún partido europeo puede presumir de haber conseguido un 3% de comisiones de toda la obra pública de un territorio, que se sepa.
El asunto de la corrupción debería ser uno de los temas colaterales en esta película. Bolsas llenas de dinero, como en los momentos estelares de las películas de Cuerda o las de Torrente. Todo demasiado "Made in Spaín".







4. El lenguaje.
Pero es necesario detenerse en el tipo de lenguaje a utilizar. Hoy se le empieza a llamar como postverdad, pero en tiempos de Berlanga esto no pasaba y, como máximo, habría que hablar de "diálogo para besugos". Resulta curioso que ambos bandos se autoproclaman "demócratas", mientras que los de enfrente son "fascistas". Los dos han dado un golpe de estado y se pueden llegar a escuchar afirmaciones tales como "el estado ha dado un golpe de estado en Cataluña" ¿¿¿¿????
No cabe duda de que los diálogos que pueden generar este tipo de interpretaciones superan el surrealismo y generan confusión, pero no hay que ponerse serios. Es cómico, ¿no? pues a reír que son dos días, ya que - en cualquier momento pueden llegar los fascistas e imponernos una realidad que no deseamos los demócratas de toda la vida, pero nuestra lucha no es ya por determinado país, sino que es una lucha por la esencia básica de la democracia.
Todavía no sé a quien adjudicarle este diálogo, si a uno del primer bloque o del segundo. Es intercambiable.

5. Voy por rutas imperiales.
Claro que a nivel ambiental hay que reflejar la cara más fea del nacionalismo, a veces renovado, a veces más rancio. Que los niños se pongan la capa al estilo Superlopez y que se pinten la cara con estrellas no hace que evitemos recordar los tiempos de la OJE, donde los jóvenes españoles forjaban su espíritu nacional. Ahora son los colegios catalanes los que van por rutas imperiales, incluso plantificándose en plena puerta de sedes de la Policía Nacional, como ocurrió en Manresa. 
Niños adoctrinados, asambleas nacionales como trama civil del golpe a la constitución, caceroladas, escraches a los cuerpos de seguridad y en definitiva al disidente. Claro que visto con humor, con surrealismo. Por no llorar.
Y después, la reacción, a pasear la bandera de España y a cantar sin letra: la,la,la,la,la,la,la ¡Que viva España! o el Chinda, chinda, la, la, la, la, la, la, la. Por lo menos algunos tienen la decencia estética de cantar la letra de Pemán y los más exaltados, el Cara el Sol. Todo parece valer en tiempos de excepcionalidad.
Sin duda un ambiente de intensidad propio de la transición y fiel al reflejo de momentos que parecían superados salvo en la filmoteca, donde el espíritu de García Berlanga vuelve a estar más presente que nunca.


6. Y, mientras tanto, la invasión.
Nadie se preocupe que los cuerpos represivos españoles llegarán por tierra, mar, e incluso algún despistado puede que coja el puente aéreo. Eso sí, con disimulo.
Lejos de utilizar lanchones de desembarco con el casco mimetizado, el barco de Piolín y Silvestre se ha convertido en la vanguardia de la invasión y en el símbolo de la democracia sólida.
Y hacia Cataluña irán los pobrecitos españoles como a una "guerra", como antes lo hicieran a Cuba y después a Africa. En sus lugares de partida los patriotas irán a despedir a los voluntaristas guardias civiles que parten rumbo a las misiones encomendadas, entre canciones patriotas de nuevo a recurrir al "oe, oe, oe". Desde luego, lo del repertorio de himnos del nacionalismo español es para hacérselo mirar.
Ante esta carencia preferiría el "Quisiera ser tan alto como la luna", "para ver los soldados de Cataluña" y por supuesto en el climax de la película, una vez resulto el conflicto un guardia civil regresando y cantando aquello... "de Cataluña vengo de servir al rey"
Hay que reconocer que el repertorio catalanista y la imagen está más trabajada y tiene más mala leche, hombre, que todo es necesario. A golpe de hoz, volem, volem,volem, In-Inde-Independencia. Vale que llevan más tiempo trabajándoselo, pero no se puede contrarrestar un golpe institucional con el "A por ellos, oe"... o con un no a grito pelao, hay que argumentar, hombre. O al menos, darle mayor contenido estético.


7. Asalto a los coches de la Guardia Civil.
Y empieza la acción. Los tanques por la diagonal se transforman en 1000 tractores circulando por las calles de Lleida -en la intimidad, Lérida-; 400 curas apoyan a los insurrectos, los estibadores portuarios con ganas de venganza, miles de Superlopez, friquis al mando con - "la calle es nuestra"...
El independentismo muestra músculo y tiene lugar la principal acción de armas hasta la fecha. Un ejército incontrolado de Superlopez asalta coches de la guardia civil y los destrozan, rompen los cristales, pinchan las redas, suben a ellos y se balancean sobre su botín de guerra, exactamente igual que cuando los afganos derriban un helicóptero americano en conflictos más serios, pero en una visión más surrealista. Menos mal que los ocupantes no estaban, pero la parafernalia es sin duda berlanguiana.   
Pero claro la cosa parece grave, han robado armas del interior de los coches, luego las devuelven. - Era broma, hombre, -Agentes, verán..., -y dicen que lo nuestro es una invasión pacífica del país, Examen...
Ah, no. Esto es más bien de José Luis Cuerda, que también vale.

8. El caso de la abducida del nacionalismo.
Claro que hay que introducir historias paralelas de amor. Uno de los episodios más entrañables y más claramente berlanguiano de los habidos hasta el momento en el "pruces" considero que ha sido la conversión, casi mágica, de una anónima participante de la noche de protestas tras una de charla aleccionadora de otro participante. Se ha dado cuenta, por fin, de que España "roba" a los catalanes, y le ha bastado sólo una hora. Lo que no sabemos es si el comunicante cumpliría el resto de la noche que pasaron juntos.
Suponemos que para reconducirla en su "sano" juicio sería suficiente con que pasara otra noche con un apuesto Guardia Civil de ojos aceituna y de origen andaluz destacado en Cataluña. La banda sonora podría ser aquella de "El vino en un barco, de nombre extranjero..." (Entiéndase el barco de Piolín)
Desde luego, no puedo evitar utilizar esos grandes clásicos del acervo musical español, creo que son muy apropiados en el universo berlanguiano. En fin...

https://twitter.com/JovenEuropeo/status/911280058643476480https://twitter.com/JovenEuropeo/status/
https://twitter.com/JovenEuropeo/status/911280058643476480 *
*No logro sacar el video de mi heroína para que se vea directamente, pero bueno, ya se conoce.

9. Los espías rusos y Assange.
Pero, por si todo esto fuera poco, la trama se complica cuando aparecen los espías de la antigua KGB para enturbiarlo todo y es que parece ser que los rusos quieren desestabilizar occidente a través de twitter y de la falsa prensa. Circulan bulos y se magnifican acontecimientos para intentar generar nuevos puntos de conflicto en occidente. Primero el Brexit, después Trump, pero España contendrá al comunismo. Como hizo siempre y no dejará que intervengan fuerzas extrañas.
Photo published for Desde la embajada de Ecuador en Londres, el violador Assange incita a los catalanes a cargar contra...
Como el mismo Assange, convertido en adalid del separatismo, que está intentando meter baza, hasta que se ha dado cuenta, claro, de que no va a poderse ir a la Cataluña independiente a vivir y, al contrario, va a tener que dejar hueco en la embajada de Ecuador para Puigdemont. - Leñe, que aquí no cabemos, ya.
No cabe duda de que con estos episodios abrimos una interesante trama secundaria. Se podría complicar con Venezuela o algún otro país demócrata, pero no vende demasiado. - Mira, Maduro, no nos apoyes visiblemente que nos hundes, si es que....
- Bueno, bueno. A ver qué conseguimos de observadores internacionales. 

10. Pero el apoyo a la revuelta es imparable.
Bartomeu tenía un problema con su gestión del Barça, pues nada a envolverse con la bandera. Ya no se habla de su moción de censura. Nadie en su sano juicio atacaría a un patriota sin miedo a que lo señalen. Bueno sí, otro patriota: Laporta. Puede que lo intente. Y más equipos de futbol y más colectivos.
Y los curas... Milagroso. Si alguien duda de que el sentimiento catalán existe, véase el grandioso milagro ocurrido por el cual los curas -las ovejas- y los lobos -los de la CUP- pueden unir sus fuerzas en un fin superior. El cielo en la tierra. La prueba de que se puede juntar agua y aceite. El milagro de Cataluña, Dios hecho patria...




Sólo me queda un final para esta gran película y sólo espero una cosa, que siga siendo berlanguiano, esto es, con un final tan trágico, como cómico y, eso sí, incruento, como lo era todo en su universo cinematográfico. No nos abandones García Berlanga.