jueves, 31 de julio de 2014

"Sin blanca entré en este gobierno y sin blanca salgo"

Leyes del antes y el después.

Desde luego las palabras de Sancho Panza al dar por concluido su periplo gubernamental en la Insula Barataria no pueden resultar más aleccionadoras: "Sin blanca entré en este gobierno y sin ella salgobien al revés de como suelen salir los gobernadores de otras ínsulas". Y en efecto, todo lo contrario que el gobernante de otra ínsula, que fuera el otrora molt honorable Jordi Pujol. Pero tampoco hay que cebarse en este caso exclusivamente cuando desfilan últimamente por las pasarelas de la corrupción los implicados del caso Bárcenas, o Gürtel, o se espera hagan lo propio los de los ERE´s andaluces o cuando un exministro, Jaume Matas, acaba de pasar por prisión y muchos otras "oes" que nos llevan a conformar una exclamación: oooooh.
Pero es que, si me apuran, tampoco se podría aplicar algo similar al ilustre paisano de Sancho Panza, don José Bono, por más que sus ingresos fueran todos legales y su enriquecimiento personal legímitmo o la de su otra paisana Maria Dolores de Cospedal -la de los tres sueldos-. Algo parecido al del expresidente González o al de tantos otros políticos que entran a la política con "una mano alante y otras detrás" y salen con las dos llenas de maletines, legitimos y legales en la mayoría de los casos, pero llenas gracias al fin y al cabo, directa o indirectamente, a la política.
Incluso un político de supuestamente nobles intenciones como Pablo Iglesias ha llegado al parlamento europeo con las manos llenas de bolsas de carrefour y veremos a ver cómo sale: por lo pronto ya ha cedido parte de sus ingresos a "su" productora, en un extraño sentido de la donación. Pongo este ejemplo para observar que el hecho de ocupar puestos de poder es más que suficiente para cobrar buenos sueldos y enriquecerse.
Buscando excepciones, sólo hay también que decir que también hay muchas, una la de Adolfo Suárez, que incluso ha dejado con problemas económicos a sus descendientes, o el de aquel olvidado secretario general del PCE, Gerardo Iglesias, quien vino de la mina y marchó a la mina cuando dejó de ejercer su cargo político. Pero hay más y, sin salir de este último partido, citar a Julio Anguita, quien renunció a paga vitalicia como político para seguir trabajando como profesor. Casos de estos tampoco faltan en todos los partidos y valga citar al propio Rubalcaba, quien deja sus puestos y vuelve "a la tiza" sin aparente enriquecimiento, como muchos otros profesores metidos a políticos, o el propio Rajoy, quien renunció a ganar buenos dineros como registrador de la propiedad para dedicarse al "humilde" trabajo de presidente del gobierno español.
Pese a todo una cosa parece clara y es que no podemos dejar en manos de la conciencia de "superhombres" de la conducta ejemplar la solución a un problema que provoca que se cuelen no pocos "supervillanos" en el sistema, es por ello que habría que recurrir a medidas supuestamente lógicas, como las que he denominado del antes y el después.

¿En que se resume la filosofía de estas medidas? Pues sencillamente en la aplicación del presupuesto quijotesco, en este caso sanchesco, del "sin blanca entro", aunque claro está con matices, pues esto limitaria el ejercicio político a pobres que una vez salieran del ejercicio político fueran condenados a ser pobres de nuevo, un reducido grupo de españoles que asciende sólo a unos 6 millones.
Se trata de poner unos máximos porcentuales en el enriquecimiento patrimonial de los políticos en el ejercicio de la actividad. Algo así como porcentajes en el enriquecimiento patrimonial personal de cada político antes y después de su paso por el noble oficio. Parece lógico que, si un rico se mete a político, no tenga al salir un patrimonio mayor de un determinado porcentaje de su riqueza inicial -por el sencillo aumento de la vida-. Pero si este supera unos límites sencillamente que lo deje a la hacienda española. Si lo que quiere es seguir enriqueciéndose sencillamente que no se dedique a la política y siga los negocios. No pongo cifras como ejemplos ya que si un parado de larga duración entra en política con un patrimonio de 0, saldrá igualmente con lo puesto, sin reconocerle incluso lo que cualquier empleo le brindaría. 
Parece también lógica la introducción de un elemento de progresividad en la medida, pues el pobre se enriquecería notablemente, con sólo ganar 1000 euros, ya que antes tenía 0. Aquí es cuestión de cálculos, en los que no voy a entrar; aunque sí recalcando el sentido de la medida.
Se trata de que los políticos no se enriquezcan no ya con el ejercicio de la política, sino incluso durante el desarrollo de la política y creo que el espíritu se entiende suficientemente. Habría que complementarlo, claro está, con una mayor vigilancia y control patrimonial, como se hace en el caso de las declaraciones de los políticos que se piden ya, aunque habría que renovarlas periódicamente. Sencillamente todo lo que superara los límites quedaría para hacienda.
Así todos podrían decir con orgullo que "no como los gobernantes de otras ínsulas" quedando estas ínsulas fuera de nuestro país, pues la medida sería pionera en el ámbito internacional. En fin, ellos tienen la última palabra. ¿Querrán?  

martes, 1 de julio de 2014

Mentiras, medias verdades y otras falacias y temores sobre Cataluña

En primer lugar me gustaría observar la cantidad de mentiras que se han vertido en relación al tema catalán y no quiero aludir sólo a la auténtica y sistemática sarta que han manifestado, casi instaladas en la cotidianeidad, los defensores de la Independencia catalana. En este caso analizaré también alguna de las mentiras, o medias verdades, que se manifiestan o insinúan también desde el gobierno de España. 
Parece que el asunto catalán está llegando a su momento crucial. Pese a que quedan meses hasta el 9-N los acontecimientos parece próximos a desarrollarse, máxime con el 11-S a la vuelta de la esquina y dado que el verano no computa demasiado a efectos políticos. Es por ello que considero estos primeros días de verano adecuados para hacer un análisis completo a la espera de que se desarrollen los acontecimientos del otoño caliente que tendrá lugar, pues ya no habrá tiempo para movimientos dilatorios, faroles y mediciones del adversario político. Así es el momento adecuado para hacer una valoración sobre lo que puede ocurrir y cuáles son las posibilidades que se nos presentan. Quisiera hacerlo además desde una posición lo más objetiva posible, intentando ver posibles desarrollos sin entrar en valoraciones personales, claro que eso es una cosa que no sólo depende de mi propia objetividad, sino de la de los demás y parece que eso es una cosa que se ha perdido en estos momentos. Se trata de un análisis crudo y creo que realista, aunque reconozco que ésto de las predicciones es mas propio de videntes, o lo que es peor, de políticos interesados, por lo que creo que no interesan demasiado las conclusiones descarnadas. 
Por otro lado, me gustaría enlazar con los análisis sobre escenarios, que parece que son los más interesantes, a lo que le sumaré las ventajas e inconvenientes desde una perspectiva sencilla que de cada uno de esos escenarios se extraen de la rivalidad entre territorios que se quiere imponer y creo que, para ello, lo mejor es empezar por la situación actual.
Cuando se les dice a los catalanes que la situación a la que pueden llegar con la Independencia puede ser incluso catastrófica, da la sensación de que quedarse como están supone la panacea a todos sus males. Un silencio que muchas veces esconde no pocas falsedades, pues a lo que se quiere invitar es a la inacción, más que a la racionalidad que se extrae de un análisis serio.
Las consecuencias del "quedarse como están" puede resumirse en destrucción de servicios públicos y más deuda, en una situación que puede ilustarse con algún artículo periodístico interesante como el aparecido en Invertia .com . 
Grosso modo, se señala que Cataluña presenta una deuda superior a la de cualquier otra "parte" de España.

 

Y además tendrá que recortar en sanidad y educación más que cualquier otra comunidad.
No entro a valorar quienes son los culpables de la situación, si la ladrona España, si la sucesión de gobiernos autonómicos ineficaces, si Europa...; va por barrios, gustos y estados mentales. El caso es que de situación fantástica caso de quedarse, nada de nada. Eso por no hablar de la idea contraria de la utopía sistemática que supone irse, sobre la que huelgan comentarios.
Bien es cierto que pese a esta lamentable situación de las cuentas públicas catalanas la situación económica de la región es relativamente aceptable y los niveles de crecimiento se han mantenido. En definitiva, siguen siendo los ricos los que tirarán de la economía nacional. Como siempre y como extraigo del periódico Expansión.
Claro que a la situación económica habría que añadirle la de un enfrentamiento social larvado que, si bien no es terrorífico, comienza a notarse en el ambiente. Con todo podemos concluir, siendo generosos, que la situación de Cataluña, caso de quedarse las cosas como están, no es buena y, sólo puesto que podría ser peor, la dejaremos en regular tirando a mala.
Así, si se quedan las cosas cómo están, la situación en general en España, y por tanto en Cataluña, -parece lógico que sólo cuando hable de independencia declarada equipare nominalmente España y Cataluña-, cabría señalarla como regular, tirando a mala. Pero ¿cómo puede evolucionar?

Escenarios pacíficos. 
Aparte de los análisis interesados que los políticos pueden hacer, parece que tienden a imponerse en las líneas más puramente analíticas un estudio en base a diferentes escenarios, especialmente desde que apareció un informe basado en la lógica difusa, que analizaba en grados, diversas variables del proceso; aunque también esto de los escenarios ha derivado en una interpretación política, relacionándose la contemplación de los más trágicos con posturas españolistas y los más idealistas con las catalanistas. En ese sentido la lógica difusa ha generado no pocas críticas (y remito una de ellas) entre intelectuales nacionalistas. Resulta que no pocos de ellos, entre los que se encuentran Sala i Martín, Boix, Ponsati o Antrás, entre otros, han acuñado el mantra de que la Independencia sería básicamente buena para Cataluña basándose precisamente en el escenario que se está mostrando el más improbable de todos, una independencia pactada y con reconocimiento nacional y mundial, además de beneficios para el nuevo estado. 
Sin ser de la talla de tan ilustres intelectuales, personalmente creo que a la hora de analizar escenarios sencillamente hay que contemplarlos todos y no eliminar ninguno, incluso aquellos que hablan de posibles conflictos y es que sencillamente no hay que desechar cualquier resultado. Me sorprende que no se desarrolle entre los grupos interesados un mínimo de amplitud de miras en el análisis y sencillamente consideren que plantear escenarios no satsifactorios para su propia causa forma parte del interés de la otra parte por generar desconfianza o adoctrinamiento, según el caso. Pero estos escenarios van desde una posible independencia pactada a especie de guerra de secesión de consecuencias impredecibles, ya que precisamente en guerra es cuando puede pasar cualquier cosa y es más difícil vaticinar, pero vayamos por partes, puesto que primero atendemos a la soluciones pactadas. 
Obviamente en caso de que se pactara el mantenimiento de Cataluña en la U.E, la condonación de la deuda catalana y el mantenimiento del sistema de pensiones catalanes por parte del resto de España, por citar máximos, la Independencia sería extraordinaria para Cataluña, mientras que sería negativa para España. Aunque parece que este modelo es de difícil viabilidad por más que el nacionalismo catalán se empeñe en desarrollar dentro de él múltiples posibilidades en la independencia o, de nuevo, escenarios, algo suicida, puesto que existen muchas otra posibilidades no controladas por los agentes políticos.
El resto de posibilidades van hasta la salida de Cataluña de la U.E, que supondría el paso de buena parte de empresas catalanas y personas a España; el mantenimiento de la deuda, que habrían de pagar los catalanes independientes o la denegación de hacerse cargo de los pensionistas por parte de España -en un programa de mínimos- lo que conduciría a los catalanes a una auténtica ruina e incluso beneficiaría a España en algunos supuestos, ya que la relocalización de empresas fuera de zonas conflictivas, el trasvase de capitales a territorio U.E supondría mejoras para España e incluso dinamización económica. Pero, si los escenarios pacíficos, apuntan hacia no tantos perjuicios para Cataluña, ¿hacia dónde apuntan los escenarios más conflictivos?
Pues parece lógico que hacia una mayor profundización de estas tendencias negativas puesto que los capitales saldrían huyendo todavía más claramente y en caso de guerra la cosa sería peor para Cataluña. Y eso que se ha olvidado frecuentemente hablar de uno de los escenarios que históricamente más se ha reproducido en Europa y el mundo y que no he visto contemplado en ningún lugar. Se trata de la fragmentación de Cataluña.
No resulta descabellado pensar que una parte de la población catalana decidiera fomentar la creación de una Cataluña española, que siguiera con la legalidad vigente, y que se mantuviera en el marco legal de España. En este caso se podía generar al menos tres tipos de modelos, aunque las consecuencias de movimientos en este sentido son completamente imprevisibles. En cualquier caso son referencias que se pueden barajar, actualmente vigentes en Europa o países occidentales.

¿Hasta dónde alcanzan algunas interpretaciones?

Escenarios de división.
Modelo Ulster. Dejaría claramente diferenciadas una Cataluña Independiente y una Cataluña española, dominada la primera por una ciudad por determinar y la segunda por Madrid, aunque con alguna delegación en otra ciudad catalana por determinar, en plan comunidad autónoma. En este caso no sabemos donde quedaría Barcelona, si en su papel de capital catalana o de ciudad española y es que las incógnitas sobre estos escenarios son completamente imprevisibles.
Modelo Balcanes. Barcelona lideraría la creación de un estado independiente, aunque el actual modelo territorial se sostiene legalmente por la división en comunidades autónomas españolas lo que supondría que partes de la misma que lo desearan tendrían posibilidades de mantenerse en España.
Partición de Palestina. Fuente: Editorial Vicens Vives
¿Es factible un escenario tipo Palestina en Cataluña?
Por último, en función de la situación de la capital, cabría observar un modelo palestino, donde Barcelona quedaría como ciudad internacional, aunque probablemente controlada por España y la U.E, quedando divididas dos comunidades, catalana y española en función de los resultados de la guerra. En cualquier caso, cualquiera de estos tres escenarios no es que fuera negativo para Cataluña, sino es que sería desastroso e incluso algunos detalles serían buenos para España, caso de dominar las zonas económicamente más rica. Dejo fuera el modelo tipo Crimea, quizá culturalmente alejado de la realidad española, por el que España pudiera hacerse con buena parte de Cataluña en las áreas más españolistas y generar por ejemplo una división por provincias, cayendo Barcelona y Tarragona en el sector español, o divisiones tipo Alemania con su particular Este y Oeste, una situación trascendente en la historia reciente de Europa. En cualquier caso una importante cantidad de ejemplos bastante frecuente como para ignorarlos.  
Ante la imposibilidad de conocer el modelo resultante sólo cabría inferir que cualquiera de ellos sería un completo desastre para el naciente estado catalán que alcanzaría limites de empobrecimiento extremos. Tampoco sería bueno para España que en lo social y político, tendría graves problemas, aunque, en lo económico, ejemplos como Gran Bretaña, Alemania del Este o Israel no son precisamente modelos de fracaso económico pese a sus divisiones internas.   
Quede claro que, en cualquier caso y como ocurre con los modelos independentistas ideales, ésta es sólo una parte de las posibilidades por lo que no hay que entretenerse demasiado en ella porque no deja de ser un escenario más. Desde una visión global y a modo de resumen, los supuestos y los beneficios para cada zona quedarían así:

Escenarios sobre la independencia.
1. No independencia con tensiones (situación actual). Cataluña: regular-mal, resto de España: Regular. (Queda por ver el resultado de un incremento de tensiones, aunque muchos analistas pro-españoles inciden en lo negativo) 
2. No independencia con renegociación. Cataluña y resto de España: ¿Bien?, siempre en función de la habilidad negociadora de las partes.
3. Independencia negociada. (Si Cataluña mantiene U.E y obtiene ventajas, como por ejemplo en deuda y seguridad Social) Cataluña: bien. España: mal. Hay numerosos artículos sobre esto, muy del gusto de los nacionalistas. 
4. Independencia negociada, pero sin mantener estas condiciones. Cataluña: mal, España: regular. (opción barajada mayormente por los pro-españoles)
5. Independencia con conflicto armado: A medida que sea el conflicto mas grave peor para Cataluña y menos malo para España.
6. Independencia con segregación. Nefasto para Cataluña, bueno (relativamente) para España.
7. Derrota del independentismo. ¿? para Cataluña, bueno para el resto de España.

¿Es posible una guerra en Cataluña?
Con todo, lo único que se puede inferir de todo esto es que la capacidad de que se produzcan escenarios favorables para Cataluña es muy limitada -por más que no cesen de aparecer informes de todo tipo sobre ello-. Los efectos positivos se reducen a una salida negociada, con o sin Independencia, mientras que curiosamente a España tiende a beneficiarle la profundización en el conflicto.
Un beneficio que claro está es a nivel relativo ya que a ningún país le beneficia en términos absolutos la guerra. Por otro lado he puesto entre interrogaciones el tema de una supuesta derrota del nacionalismo por dos razones. 1º porque parece improbable una derrota total del independentismo que siempre quedaría como una opción, aunque fuera minoritaria; 2º porque a mi personalmente me resulta complicado pensar en la evolución de una Cataluña sin nacionalismo, dejo a cada cual que opte por su propia valoración. Incluso cabe la posibilidad de que no fuera del todo bueno para España.

Cómo entender la situación.
Aunque mucha gente se pueda llevar las manos a la cabeza con este tipo de análisis, sinceramente creo que corresponde a la realidad mucho más que muchos otros y creo que los interlocutores interesados de alguna manera lo contemplan.
Los análisis económicos más serios ya recogen implícitamente como el diferencial de los perjuicios es favorable a España a medida que se ahonda en el conflicto. Así se extre implicitamente de las palabras de Joan Ramón Rovira, jefe de investigación de las cámaras de comercio catalanas, quien por cierto es también autor del informe anterior de una filosofía contraria. -Luego una de las dos veces se equivoca-
El caso es que por activa y por pasiva el nacionalismo periférico repite la consigna de la naturaleza pacífica del proceso porque saben que cualquier otra vía supondría un perjuicio notable. Artur Más ha llegado a amenazar con la vía conflictiva, pero sabe que no le beneficiaría en absoluto, por lo que matiza y habla de un conflicto civilizado.
¿Cuál es el margen de maniobra de Artur Mas?







Sin embargo, sólo algunos medios señalan que la amenaza que señalaba Más es la de un conflicto "civilizado" ya que cualquier conflicto incontrolado sencillamente no beneficia a Cataluña. -Salvo que alguien tenga la inusual capacidad para civilizar los conflictos-. 



Por otra parte Rajoy también conoce las debilidades del "proces" y el escaso margen de maniobra de Más. Por ello cuando habla de asunto se pone tajante y sencillamente exige a Más una rectificación.

Da la sensación que Rajoy tiene a Más
contra las cuerdas.
Es decir, que la única vía beneficiosas que le queda a Más es la de la negociación si o si, incluso por encima de la Independencia, pues cualquier otra alternativa sería de mala a desastrosa para Cataluña. Además lo sabe.
Sobre los condicionantes de la negociación sí que es complicado de entrever, pero parece que Más se encuentra actualmente en una posición limitada en la que curiosamente le beneficia el hecho de que Esquerra esté creciendo ya que el gobierno cedería algo más ante la posibilidad de ver llegar a ERC a la Generalitat -aunque esto es una opinión personal- Otra válvula de escape sería esperar a que en el gobierno central una mayoría de izquierda llegara a gobernar, por una profundización de la crisis, en un escenario que fuera más proclive a sus reivindicaciones.  

En cualquier caso mucho de mentiras en todo este asunto y sólo una única posibilidad de verdad, que es precisamente contemplar todas las posibilidades. También mucho de terror. Por parte de los nacionalistas periféricos, a la pura realidad de que un conflicto se les pueda ir de las manos y, por parte de los nacionalistas centralistas, sencillamente el hecho de que exista una parte importante de la población catalana que quiere la independencia. En definitiva, una muestra de la salud de ambos: no se puede vivir aterrorizado por la realidad.




lunes, 23 de junio de 2014

Rajoy, o cómo tropezar de nuevo con la misma piedra.

No fue hace mucho. Sería en 1993 cuando las calles clamaban contra la participación española en la guerra de Irak. Se calculaba que aproximadamente un 90% de los ciudadanos de España estaban en contra de una guerra y el índice de popularidad de José María Aznar en el poder caía en picado.
El P.P. se aferraba a su mayoría para llevar a cabo una política de apoyo a la guerra en función de los beneficios que suponía estar del lado de Estados Unidos en su campaña militar, algo que ofrecía apoyos tácticos internacionales, pero gran impopularidad en España. Muchos nos preguntábamos entonces con tremenda perplejidad ¿Cómo puede ponerse un gobierno en contra de la opinión del ¡90%! de los gobernados? la respuesta estaba clara: Todo por el pueblo, pero sin el pueblo.

Una manifestación de 2003. ¡Y parece que se han inventado hoy!
Incluso se habla de la mayor manifestación de la historia
http://www.elperiodico.com/es/no-a-la-guerra/
El resultado final de tanta tensión se distorsionó no obstante, dado que que los resultados de las elecciones posteriores depararon un elemento inesperado como fue el atentado del 11-M que desvirtuó la votación, pero quedan no pocas dudas y la pregunta que nos hacemos es ¿qué habría pasado si no llega a haber atentado? ¿Es posible que el resultado de las elecciones hubiera sido el mismo? o, más incisivamente, ¿puede que el resultado final fuera producto de cuestiones como ignorar al pueblo y no tanto como consecuencia de un atentado?
Por mucho que la situación actual sea diferente a aquella y no haya guerra de por medio, por más que no hay atentado -y esperemos que no lo haya- y por más que la nueva situación de aparición de nuevos fenómenos políticos y sociales hayan provocado un contexto social muy diferente, es inevitable hacerse una pregunta ¿hay algún paralelismo entre aquella situación y la que vivimos hoy en día?.
Aznar no escuchó la voz de la ciudadanía, lo mismo que hoy en día Rajoy hace lo propio. Tanto entonces como hoy la gente pide mayores cotas de participación y que su voz se oiga y además se pide directamente a través del derecho a decidir, cosa que por otro lado interpreto más como un derecho a participar que propiamente a decidir.
El pueblo quiere que se le tenga en cuenta. Hay muchos que no están a favor de grandes cambios como la secesión de territorios o el cambio de modelo de estado, pero que si que consideran necesario que haya consultas, puesto que no consideran que democracia sea igual a la firma de un cheque en blanco para que los políticos hagan de lo que deseen yendo incluso en contra de la opinión de la mayoría aplastante de la ciudadanía, pero eso es algo que en el P.P. parece no interesar.
Pero hay más diferencias entre 2003 y hoy dado que la gente va delimitando su papel y hoy, al margen de pedir una república o la secesión de algunos territorios, lo que la gente busca es ser escuchada, que se le tenga en cuenta, y es que en realidad en aquellos turbios momentos lo que se pedía era ser escuchado y no tanto la salida de una guerra.
En España, como supongo que en otros países del mundo, las reivindicaciones puntuales pueden tener un sentido preciso, pero el mar de fondo de todo ello es un mayor ejercicio de democracia y participación. Al fin y al cabo considero que la sociedad española clama por una democracia más cercana a la madurez, lo cual es cada día más evidente.
Claro que en la superficie de ese mar de fondo lo que encontramos son posturas radicales, tales como la secesión o una especie de vuelta al final de la guerra civil para ver si es posible en una segunda oportunidad derrotar al fascismo. Pero creo que no nos podemos engañar puesto que la España de 2014 no es la de 1939 y la última posibilidad de derrotar a Franco naufragó en tierras del Ebro. Claro que para locura de interpretación de la historia y, por mucho que se empeñen algunos, tampoco es la de 1714 y mucho menos en los términos que se plantean totalmente paranoicos. Un mar de superficie en el que estas interpretaciones sólo son una espuma por cierto bastante mugrienta y trasnochada.
Pero, al margen de interpretaciones delirantes, parece claro que cada vez es más la gente que considera necesaria una mayor participación de la ciudadanía en asuntos esenciales. Gente incluso sensata que vive en su momento y que apuesta por una democracia más participativa. Hablaría del caso catalán o vasco, pero considero más ilustrativo el relativo a toda la nación que supone el debate sobre la monarquía donde los datos son evidentes. En una encuesta publicada en el país el 7 de Junio de 2014 más del 60% de los españoles considera que es un momento para testar a la ciudadanía. 



Procede esta encuesta del diario el País, aunque hay más y todas ellas hablan de más de un 50% de apoyo a la consulta. 
Esto no quiere decir en ninguno de los casos que se apueste por una República dado que el índice de apoyo a un sistema republicano es mucho menor y es una minoría la que se plantea un cambio de régimen, pero subyace la idea de la necesidad de mayores cotas de democracia.
Ya me he pronunciado a favor de la medida de mayor relación con el pueblo como necesaria y creo que el gobierno español se está equivocando radicalmente al no considerarlo como una necesidad. La visión deformadora de la historia de los sectores radicales de la sociedad española está tremendamente equivocada y no vivimos en 1714, como tampoco en 1936, pero entonces le pregunto al P.P ¿vivimos acaso en el siglo XVIII cuando se desarrolló el fenómeno conocido como el Despotismo ilustrado? o un poco más cercano en el tiempo ¿Vivimos en 2003 cuando Aznar se opuso a ni más ni menos que un 90% de la población española?
Ante estas preguntas sólo se me viene a la cabeza ¡ah, horror! una canción de Julio Iglesias.


No aconsejo a nadie que termine de escuchar la cantinela de Pablo Iglesias, -esto perdón, Julio- sólo que se queden con el título de la canción. A algunos hasta les iría bien a nivel electoral. 

jueves, 19 de junio de 2014

Solución: votar.

Cada vez está más claro que los ciudadanos reclaman mayores cotas de participación democrática. ¿Por qué? Pues seguramente porque nuestros queridos políticos, depositarios de la soberanía, han hecho de su capa un sayo y de nuestra soberanía su lucro, en lo que ha sido la principal causa de la crisis en la que nos encontramos. El mal es de fondo y parece que ya poco satisface que Urdangarín, Bárcenas, los implicados de los Eres andaluces u Oriol Pujol -por citar variados- vayan a la cárcel, por lo que la ciudadania tiende a exigir mayores cuotas de control e incluso refundaciones -territoriales, de modelo de gobierno, de partidos, etc, etc-.
Claro que el descontento general ha dado lugar a nuevos fenómenos, unos remedios cuya evolución todavía no hemos comprobado del todo, aunque pudieran ser incluso peores que la enfermedad. El populismo catalanista o el republicanismo mal entendido crecen de forma exacerbada, provocando una visión dual muy complicada en la España actual siendo cada vez más los que se apuntan a aquellas propuestas que generan ilusión de regeneración: un nuevo estado del que partir de cero o un nuevo sistema de gobierno que permita comenzar sin trabas, aunque eso esconde una o, mejor dicho, varias trampas.

Referendum con trampa y cartón
En efecto la propuesta catalana de votar carece en absoluto de cualquier tipo de voluntad de partir de cero, ya que trasciende de ella el fin teleológico preconcebido de la Independencia hasta el punto de prostituir la democracia, ya que se relaciona el medio de votar con un fin como es la independencia. Una estrategia que está triunfando sobre la base del engaño ya que los catalanes y muchos otros españoles, intuyendo el medio democrático, no aciertan a ver que el fin ya está escrito en esas consultas. Algo así como el referendum de pandereta que llevaron a cabo los rusos en Crimea: una utilización de la democracia propia de regímenes que han salido del mundo exsoviético y que no han abandonado hábitos totalitarios.
Parecida estrategia han adoptado grupos de izquierda en todo el país, que han identificado el derecho a opinar sobre el modelo de estado con la dualidad monarquía-república, estando la propuesta final ya escrita: una república de tipo frentepopulista como la que se dejó al final de la guerra civil.
Como historiador no entiendo las burdas manipulaciones que suponen ambos casos, pues en el caso catalán se nos ha vendido una oposición entre España y Cataluña que nunca ha existido históricamente, lo mismo que un sentido de República que es puramente marginal y circunstancial, quedando asociado a la fase final de la guerra del 36.
Para observar esta manipulación no me voy a extender ni voy a ir a buscar documentos extraños, escondidos o hechos ocultos, sino sencillamente alguno de los himnos característicos relacionados con ambos movimientos.
El estribillo del himno de la república o de Riego dice así:

"Soldados la patria nos llamada a la lid, juremos por ella vencer o morir"

Desde luego un sentido del patriotismo que no cuadra en la actualidad con la visión que ofrecen algunos republicanos, ni que cuadraba en algunos sectores de la segunda república, que popularizaron un contra-himno, más conocido, pero que no era oficial y que se resumía en el: 

"Si los curas y monjes supieran la paliza que les van a dar subirían al coro gritando, libertat, libertad, libertad"

Pero ese himno nunca fue el de la República. El bueno, el de Riego hace un llamamiento al patriotismo y define a los patriotas como "los hijos del Cid" y termina diciendo "el ingenio invoca de nuestra nación"
¡Curioso! Continuas alusiones al patriotismo y al nacionalismo español. 


Del mismo modo, otro ejemplo, el himno de Els segadors, el cual proviene de una adaptación de unas coplas que circularon por Cataluña en 1640 y que decían en su origen.

"Cataluña Contat gran, qui t´ha visto rica i plena. Ara el rei nostre senyor, declarada ens té la guerra..."

A mi particularmente me sorprende lo de "nuestro señor", aunque luego más adelante se refiere a "nostre rei". En la adaptación popularizada en el siglo XX y actual versión de els segadors por supuesto ha desaparecido cualquier alusión a nuestro rey o nuestro señor, no vaya alguien a creer que en la guerra de Cataluña, no sólo no se discutía la soberanía del rey sobre Cataluña, sino que incluso se afirmaba, pese a la situación de conflicto bélico del momento y adjunto la letra. 


En fin, evoluciones y tergiversaciones que conllevan una evidente tomadura de pelo y manipulación.
Claro que ¿cuál es la actitud del parlamento español ante todo esto?
Ignorar y como mucho negar unas reivindicaciones que existen, dejando patente que nos encontramos en una situación en la que o bien nos ignora el poder o bien nos engañan los oportunistas. Algo que lleva a la mayoría de los ciudadanos a una situación intermedia en la que, dependiendo del contexto en el que nos encontremos o de nuestra capacidad de pensar, o nos lleva a sentirnos dolidos por la manipulación y apoyar la negación o a sentirnos dolidos por la ignorancia y apoyar la reivindicación de decidir con todas las trampas que proponen los populistas, pero ¿hay otras salidas?. Yo creo que sí.

Soy partidario de votar, pero no de votar interesadas preguntas-trampa, sino votar cuestiones esenciales que devuelvan la soberanía a su legítimo propietario, el pueblo. Al fin y al cabo ésto sólo se puede solucionar reforzando la soberanía nacional a la vez que cumpliendo la constitución, pero ¿es ésto posible?
Se nos vende que Constitución y derecho a decidir son cosas incompatibles. En esto coinciden los manipuladores y los negadores, que curiosamente están de acuerdo en algo, pero no creo que sea así.

En el caso de modelo de Estado nuestra constitución afirma que somos una monarquía constitucional, por lo que una pregunta sobre la República sería, si no ilegal por anticonstitucional, sí al menos alegal. Claro que una pregunta del tipo ¿Aprobaría usted la continuidad de la dinastía actual en la figura de Felipe VI con la posibilidad de que sucesión por vía femenina a través de su heredera Leonor? Y es que creo que estos pequeños matices proponen el máximo respeto a la Constitución a la vez que se plantean algunos de sus principios esenciales.
Se solventarían con ella todos los anhelos y cuestiones técnicas propias de la sucesión, con los cambios constitucionales que hay que hacer, sobre todo con la incorporación de la línea femenina en la sucesión. De paso los republicanos podrían votar que no, lo que llevaría implícito su apuesta por la República. Una república sin prejuicios y conceptos previos y no como la que nos presentan en su referendum-trampa.

En el caso catalán la cosa es algo más complicada ya que afecta directamente a la soberanía nacional, precepto esencial de la constitución. Esto no quita para que no haya una solución. En este caso habría que hacer una pregunta genérica a todo el pueblo español. Algo así como ¿estaría usted dispuesto a ceder la soberanía nacional a los pueblos para cuestiones territoriales?. En el caso de que saliera que sí, ya habría que preguntar directamente a los catalanes ¿quiere usted la independencia?. Sin rollos ridículos, manipulaciones ni prejuicios como los de la pregunta que se ha planteado en el Parlament, con el Si-si emperatriz y las urnas de cartoné que quieren poner quien sabe si en las puertas de las iglesias.  

Está claro que se trata de propuestas realizadas desde el desconocimiento del derecho constitucional y que llevan no pocas dificultades técnicas; aunque es sólo una sugerencia. Ya las perfilarían los expertos. En cualquier caso creo que amas se dirigen a reforzar el reconocimiento al pueblo como depositario de la soberanía, algo más importante que su resultado.
Y tengo dudas sobre el resultado de ambas cuestiones, aunque creo que la única victoriosa sería la democracia.
Eso no quita para que sigan desfilando por la cárcel los políticos corruptos, claro, aunque tampoco estaría de más que se articularan leyes o generaran conciencias para limitar el populismo. Jesús Gil, Artur Más o Pablo Iglesias lo hubieran tenido bastante complicado en su labor política. 

martes, 3 de junio de 2014

15-M, entre la casta y la costra.

Creo que voy a dejar un tiempo de hablar de política. Me hastía.
Ayer me pasé por una manifestación en mi ciudad que pedía un referéndum para que se consultara a los ciudadanos ante la inminente llegada al trono de Felipe VI, algo que comparto plenamente, pues considero que un cambio de esa magnitud debe ser consultado a los ciudadanos, legítimos depositarios de la soberanía nacional, pero sólo en teoría ya que no suelen contar con nosotros para nada. Sin embargo he observado que esta reivindicación no era la mayoritaria en la manifestación que he podido ver.
Recuerdo cuando todo empezó. Era el 15 de Mayo de 2011 y un gran número de ciudadanos, especialmente jóvenes, hartos de la situación en la que se encontraba el país salimos a la calle para denunciar que había unos políticos que no nos hacían sentirnos representados ya que su mensaje distaba mucho de las necesidades reales de la ciudadanía. La consigna fue entonces salir sin banderas, sin símbolos políticos, con la idea única de mostrar un hartazgo que era tan evidente que sólo a través de internet logró reunir a cientos de miles de ciudadanos en toda España que dieron en llamarse o dieron en llamarnos indignados.
Años después, en la manifestación de ayer había banderas -republicanas- y símbolos políticos, de partidos comunistas o de movimientos de la nueva era, por el momento difícilmente clasificables. No me cabe duda que el espíritu de aquel 15-M nada tiene que ver con la manifestación de ayer, por más que la convocatoria se haya realizado desde las redes sociales y haya mostrado cierto sentido espontáneo.

Democracia real YA Madrid.jpg
Sin banderas #democraciarealya
Entonces pedíamos Democracia Real, algo que se ha vuelto a pedir hoy; aunque creo que de aquella reivindicación no queda absolutamente nada. Lo que ayer se pedía en buena parte no era la posibilidad de decidir sobre la continuidad dinástica de los borbones y los cambios constitucionales que se tienen que hacer, sino que se pedía una resolución entre Monarquía y República, aunque matizaría. No se pedía la posibilidad de elegir sobre el sistema de gobierno que debemos tener, sino lo que se pide es la llegada de la III república. Es más, una república que viene ya con su bandera de serie, además de un sentido de república social profunda con profunda carga política. Un sentido de república de izquierdas, social, casi revolucionaria, en la que los que no comulgan con ella sean reducidos y apartados y que aporte un nuevo sentido económico, supongo que de corte igualitarista. Es decir, que lo que se pide es que nos den a elegir es la continuidad de la monarquía y su detestable sistema corrupto o, por el contrario, la nueva utópica tercera república social y revolucionaria capaz de devolver al hombre a su situación de dignidad perdida por la insaciable voracidad del sistema capitalista dominado por una casta oligárquica aliada del poder económico. Y yo que pensaba que se defendería el hecho de que los cambios significativos que afectan a un sistema político sean sometidos a la votación de la ciudadanía en ejercicio de nuestra soberanía...
Y es que no se qué es lo que ocurre con las reivindicaciones democráticas últimamente. En el caso de los catalanes podía entenderse que se puede estar a favor de una consulta sobre el depositario de la soberanía nacional, si este debe ser el pueblo español, los territorios... No sé, supongo que hay muchas formas de atacar el problema, pero no allí lo que se pide es, o continuar con el estado imperialista español que les roba sistemáticamente, o cambiar a la república nacional catalana, igualmente utópica y territorio feliz en el que los males desaparecen. Aunque mucho me temo que tanto en éste como en el caso anterior Avalón no existe.

La trampa del #derechoadecidir
El caso catalán está mucho más evolucionado, no sólo está ya decidido en el planteamiento de la pregunta el depositario de la soberanía (que es implicitamente el pueblo catalán), sino que está decidido subrepticiamente la creación de un estado propio en cualquier caso, pese a que luego otra pregunta añade el término independiente. Pero da igual, porque en esta pregunta y en el proceso lo que subyace es que se tiene que lograr la independencia, si o sí, y la democracia aquí es sólo una excusa.
Con el planteamiento de la tesitura Monarquía o República -popular, social, etc- de la manifestación de hoy ocurre algo parecido. Un planteamiento teleológico que en el fondo es una excusa para reivindicar un cambio radical que nos dirija a la revolución proletaria. En ambos casos la democracia es sencillamente utilizada, para vestir a los que se oponen a ella de intolerantes e inmovilistas, pues sencillamente se oponen al derecho a decidir. Una patraña y una forma de desvirtuar por completo la democracia, que recordemos pasa por asumir la existencia del otro y de sus ideas opuestas a las nuestras.
Me temo que este nuevo sentido de la democracia como medio para alcanzar la revolución del proletariado o de cualquier patria ideal está calando demasiado en España y especialmente en la Cataluña actual. Esto no es la Democracia Real del 15-M o por lo menos yo no lo creo así, es sólo una versión bastarda en el que el fin justifica los medios.
Tras el 15-M comenzaron a darse cuenta los revolucionarios tradicionales de lo útil que podría llegar a ser el movimiento los partidos de izquierda, pero en los primeros momentos no picamos el anzuelo. Incluso Cayo Lara en un intento por capitalizar el movimiento se aproximó a la plataforma Stop deshaucios, pero fue expulsado. Era un movimiento apolítico, con los años hoy I.U exige libremente, yo diría que impunemente, el advenimiento de la III República social, revolucionaria etc y el movimiento indignado lo sigue de alguna forma. Lo han conseguido, aquellos que como una costra le salió a la indignación se pavonean de sus logros.
Una costra que en forma de sindicatos, que no eran sino parte del problema, comenzó a introducirse en los movimientos originales para criticar la reforma laboral y continuó con la llegada de los partidos de izquierda que buscaban acomodo en un movimiento tan atractivo, todo ello se ve hoy superado con las marcas modernas de igualitarismo revolucionario que proliferan en la red y que ya hablan de hacer una alianza estratégica con grupos tradicionales para subvertir el sistema contra la casta establecida. Pero a mí personalmente ni la casta ni la costra me representan. Unos representan un sistema de privilegios para una oligarquía partitocrática, mientras que los otros representan el populismo más vacío e interesado que haya dado la sociedad española en los últimos años. Con ambos la democracia está en absoluto peligro y sólo espero que el sentido común impere y sepa distinguir entre los nuevos extremos que nos proponen. Se puede.

#elreyabdica #IIIRepublica
Vaya por delante que no estoy en contra de las aspiraciones nacionales de nadie, ni tan siquiera contra la revolución del proletariado, me parece todo legítimo menos lo violento; pero contra si lo que me muestro radicalmente contrario es contra la manipulación, el engaño y la prostitución a la que se somete la palabra democracia, algo en lo que la casta y ahora la costra parecen haberse puesto de acuerdo.
Sigo pensando que la continuidad dinástica debería someterse a referéndum, lo mismo que sí la línea de sucesión que debería incluir a las mujeres, pues por suerte nuestro "querido" príncipe sólo tiene hijas. A lo mejor algún día nos permiten votar líbremente los cambios en la constitución, incluso sin la falta de libertad que nos propone el nuevo populismo del derecho a decidir. La DEMOCRACIA lo merece.
Por lo demás el auténtico espíritu del 15-M que es la conciencia social contra el abuso seguirá ahí, porque serán muchas las ocasiones en las que la sociedad no se sienta representada por viejas castas o nuevas costras que aspiran a dirigir nuestros designios de forma taimada. Entonces volveré a hablar de política.

lunes, 2 de junio de 2014

Sintiéndolo mucho, Viva el Rey.

Por suerte a la frase no ha habido que añadirle la coletilla anterior ¡el rey ha muerto! y podrá ayudar incluso a su hijo en su nueva y complicada misión. Eso, si es que seguimos siendo una monarquía constitucional, que hay muchas dudas. Personalmente no soy monárquico -en teoría-, pero tengo que reconocer que la situación política del país no invita a aventuras de tipo republicanas, aunque feo esté decirlo, dado que se confunde un sistema político con una opción determinada y eso es cuando menos excluyente.
Si me tienen que dejar elegir entre cualquiera de los políticos que pudieran presentarse a una hipotética presidencia de la República y el príncipe Felipe, tengo que decir que hoy por hoy prefiero al príncipe y eso que todavía no conozco las virtudes del hipotético candidato a la presidencia de la República.
Claro que también entiendo que debería tener el respaldo social suficiente que lo legitimara y que el propio príncipe debería dar el paso de convocar un referendum. Sería un grave error no hacerlo. Un referendum no sólo es conveniente sino que casi es necesario en la situación actual en las que la crítica a los privilegios está a la orden del día. Sin duda constituiría un primer acto de valentía por parte del nuevo monarca, al cual , por cierto, hemos pagado durante toda su vida para ésto. 
Entiendo que una familia no puede tener el patrimonio de una institución, puesto que supone un privilegio inconcebible en estos tiempos y entiendo que parece una institución poco democrática, ahora bien dadas las circunstancias y puesto que confío menos en los políticos que en el príncipe adelanto mi voto, SI a Felipe VI y, sientiéndolo mucho, tengo que decir que ¡Viva el Rey!, pero eso sí que se vote y de paso que se "bote" a su yerno, que lleva demasiado tiempo estorbando.


jueves, 29 de mayo de 2014

Arde Barcelona

Vale que un juzgado estimó que era necesario practicar unas detenciones entre unos jóvenes radicales que se dedicaban a "jugar" a la guerra civil contra otros de ultraderecha y que se habían pasado de la raya en sus juegos traspasando la legalidad. Vale que en efecto hay un delito que perseguir y que la justicia ha tomado cartas en el asunto como en cualquier otro incidente similar. Pero lo de remover el avispero del desencanto juvenil por no se sabe qué oscuras razones, como han hecho los señores de CIU en Barcelona, es una decisión que ni pedía el juzgado, ni lo pedía la sociedad, ni lo pedía la democracia, ni la pura lógica.
Resultado: lo que lleva camino de convertirse en una segunda semana trágica para Barcelona.

Protestas en Barcelona por el desalojo de Can Víes
Nadie pretende justificar la violencia, es más, aprovecho para condenarla en toda sus dimensiones y variantes; pero igualmente es necesario condenar la ineptitud política de unos señores que se han dedicado a llevar a cabo una política de sobreexcitación social en el territorio en el que gobiernan. Ineptitud o intencionalidad -permitanme que siembre la duda.
La política seguida por CIU durante la última legislatura es más parecida a la de la casi homónima CIA en Sudamérica durante los 80 que a la de la tranquila y probablemente ciega España de los primeros años del siglo XXI y es que en efecto parece calcada a las que la periodista canadiense Naomi Kleim definía como Doctrina del Shock, es decir crear un ambiente de convulsión suficiente que justifique la toma de medidas extremas, tenidas entonces como necesarias, por parte de los gobiernos. Y el caso es que preferiría que fuera así a que fuera producto de la ineptitud más absoluta que se infiere de otro juego: mezclar fuego con gasolina.

También resulta conveniente cierto adoctrinamiento mediático.
Siguiendo con la interpretación de la doctrina del Shock, seguramente no ha hecho ninguna gracia entre los cargos de "la" CIU que la gente de orden catalana se haya desmovilizado en las pasadas elecciones y sea necesario hacerlas despertar de alguna forma. Un estado de sobreexcitación social fomentado desde las autoridades desde la famosa manifestación del 11-S de 2012 en que el máximo líder de la CIU, Artur Más, se propuso liderar el movimiento soberanista catalán, decisión que le ha valido caer en picado electoralmente y, lo que es más grave, fracturar la sociedad en su sentimiento nacional. Como si eso no fuera suficiente parece que ahora se han propuesto fracturarla en su sentido social en una huida hacia adelante cada vez más peligrosa. No sabemos cual será el suelo de sus perspectivas electorales, pero en los próximos meses lo vamos a descubrir.
La CIU está llevando sin el más mínimo rubor y sin ninguna concesión al sentido común hacia un abismo a la sociedad catalana y de alguna forma a la española ya que buena parte de sus planteamientos teóricos pasan por las relaciones con el resto del país o en general por la descontenta sociedad española, pues no olvidemos que, como ocurriera en Gamonal, este tipo de actos son contestados en numerosas ciudades de su geografía y es que nunca antes en democracia debimos soportar en la geografía peninsular -por decirlo sin ofender a nadie- un gobierno tan nefasto como el que está mostrando la CIU en Cataluña, pues hasta el mismísimo P.P, causante de las decisiones que llevaron por ejemplo a la situación de Gamonal, da marcha atrás cuando es necesario, en una cuestión táctica, suponemos.

Ya se habla del efecto #gamosants
Nos la están metiendo doblada y la esencia no es otra que el neocapitalismo salvaje promovido por un partido popular europeo, dirigido por la inefable Merkel, en connivencia con unos socialistas que también se dejan seducir por los mercados cuando les toca y que han dejado de representar un modelo alternativo. La llevamos clara. Y lo que es peor no hay una solución política alternativa ya que las nuevas contrapropuestas que surgen suelen ser de tipo populista con escasa base ideológica ni fundamento serio o bien movimientos impulsivos de corte violento que ponen en peligro la convivencia.
Ahora bien, entiendo que si que si no hay solución política sí que hay al menos una de tipo social. Se trata de reforzar los mecanismos de control sobre la casta política y en este campo hay mucho que hacer: asociacionismo, libertad de prensa, independencia, reflexión, justicia, etc, etc, aunque todo se puede resumir en algo que hace tiempo que se ha perdido: el sentido común. Vaya un ejemplo de lo más palmario como es el hecho de aprender que si tú remueves un avispero lo más probable es que te acaben picando las avispas. Mucha gente verá la causa del problema en las avispas, incluso mucha otra en cuestiones de identidad nacional pero cada vez más habrá alguno que pensará, como yo, que cómo se puede ser tan g...