jueves, 21 de septiembre de 2017

El lenguaje de la post-verdad en Cataluña

Resulta complicado analizar qué es lo que está ocurriendo en España en los últimos años, coincidiendo con la salida de la crisis, que en realidad no es tal -la salida, digo- ya que, como podemos observar, han quedado una serie de problemas más que de difícil solución, habría que decir de difícil comprensión. Espero que con este artículo alguien pueda a empezar a entender qué es lo que está pasando. Si ese alguien soy yo, que logro aclarar algunos conceptos sociales que están calando en el país, mejor, ya que algunos fenómenos sociales de los que tienen lugar últimamente son sencillamente incomprensibles para mí y sólo espero llegar algún día a comprenderlos, pero partiré de algunas pequeñas señas que plantean la existencia de un problema incluso de lenguaje.


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Alguien no dice la verdad.
Con motivo del reciente intento de los secesionistas catalanes de constituir una república independiente encuentro no pocas cuestiones llamativas, tales como que el proceso impulsado por la Generalitat es la quintaesencia de la democracia, mientras que los que se oponen son sencillamente fascistas. Por contra, los constitucionalistas, también se autoproclaman como demócratas y los que protagonizan algaradas y pretenden imponer un nuevo status son fascistas. En apariencia, quedaría claro que uno de los dos sectores está mintiendo ya que, por lógica, si el "otro" es el fascista, yo no puedo serlo, ¿o sí?. Aquí es donde encontramos ese nuevo concepto, la post-verdad, tan en boga en nuestros tiempos como difícilmente comprensible que nos lleva a confundirlo con la mentira, aunque la situación es más compleja.
Vivimos un mundo, el posmoderno, que nos ha llevado a una filosofía de un relativismo radical, en el que depende de cómo enfoquemos la democracia seremos demócratas o no, según convenga. Atrás quedan los tiempos de definiciones claras, de conceptos definidos y de verdades y mentiras evidentes. En el ejemplo expuesto, una democracia toma como base las urnas y otra la ley, cuando parece evidente que debieran ser ambas cosas y que todos deberían concebir la democracia como una combinación entre derechos y deberes, supongo, en los que el diálogo prima. Sin embargo, habida cuenta de los planteamientos de base y con los conceptos tan poco claros, el diálogo no puede ser sino de besugos, o lo que es lo mismo: tu eres un fascista y yo un demócrata.
Sin embargo, este análisis, equidistante, escondería una actitud políticamente correcta por mi parte y un afán de imparcialidad casi científico, si no fuera porque se pueden adivinar intereses espurios debajo de estos planteamientos. Sencillamente, alguien conoce estas artimañas y simplemente las utiliza con un extraño fin: darle la vuelta a todo; es decir, una revolución social. Aquí es donde encuentro una pequeña contradicción ya que existen unas minorías vanguardistas postmodernas, que pretenden, en efecto, crear confusión conceptual para ponerlo todo patas arriba y generar unas nuevas estructuras que todo lo solucionarán y que solidificarán una nueva sociedad perfecta. Claro que encontramos una tara de base y es que esas mismas minorías son las que dirigirán sus designios. Una nueva élite, que acabará con la antigua casta, un nuevo orden social que acabe con el antiguo "régimen".
Pero el lenguaje posmoderno y su conceptualización todavía presentan lagunas importantes y no pocas contradicciones. En relación al citado caso catalán he podido leer las denuncias de grupos independentistas que llegan a decir que "El estado ha dado un golpe de estado en Cataluña". Increíble, pero cierto. ¿De qué hablamos? ¿De un autogolpe del estado en el estado? ¿De un estado español frente a un estado catalán? Ah, ¿existe un estado catalán y no lo sabíamos? ¿Ha sido proclamado ya o hay que esperar a que haya un referéndum limpio y con garantías? ¿Pero qué especie de locura es esta?
El caso es que la irracionalidad empieza por el lenguaje y no deja de ser paradójico que cada uno de estos días de tensión, desde el independentista más furibundo hasta el constitucionalista más conspicuo, podrán irse a su casa diciendo exactamente lo mismo: "Ya he acabado en nuevo día de lucha en defensa de la democracia en el país". Entiéndase defensa, democracia y país cada uno de una forma. Menos mal que para "día" ambos coinciden y es, hasta nueva interpretación, la franja horaria que va desde que se levanta hasta que se acuesta uno.

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Análisis de texto.
Los que somos cortos de entendederas podemos llegar a confundirnos con la postverdad, pero, si lo pensamos, es muy sencilla de interpretar, ya que no la esconden. En el caso del independentismo irredento, un día aprueban la convocatoria del referéndum y, "no vaya a darse el caso de que lo ganemos", se aprueba una ley de desconexión el día siguiente. Todas las comparaciones son odiosas, pero los británicos votaron, con todas las garantías, su brexit y ahora tienen que emprender una negociación que culminarán en legislación que llevará no menos de dos años que cristalice. Los independentistas catalanes tienen esto ya resuelto, ¿para qué esperar dos años, si se puede hacer las reglas incluso antes de votar? Parece claro que el concepto "democracia" en tanto que respeto a la ley se la trae al fresco, pero es que tampoco hay respeto a las urnas e incluso desaparece en el planteamiento inicial de la base de su "democracia". Podrían haber cuidado las formas, pienso. Es un error de bulto, que muestra su verdadero rostro. El fin, sí o sí, no es votar. Es independizarse y la democracia es un medio, como podía ser la tiranía o la revolución. Y si ellos no son los demócratas, en la ecuación tampoco podría decir que los que se oponen son los "fascistas". Vamos entendiendo, por tanto, qué es lo que esconde la postverdad.
En efecto, a diferencia de la mentira, que es según la RAE Una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa. La postverdad es algo más compleja y es, según mi propia definición: una estructura conceptual con falsa apariencia de realidad y mensaje sencillo que se genera como cortina de humo para un interés oculto.
Dicho esto podemos empezar a explicarnos muchas cosas e intentar encontrar intereses ocultos en todos aquellos que participan de ella. En el caso catalán es muy variado y pueden ir desde un simple deseo de eludir la justicia por parte de corruptos a un sincero sentimiento de independencia, pasando por algún que otro impulso mesiánico de los dirigentes.; aunque en esto no entraré. Sólo me quedaré en que al fin he encontrado la verdad y he podido entender qué es eso de la postverdad.
A mi me gusta la democracia y creo que sería necesario en el caso catalán un justo equilibrio entre urnas y ley, pero no me gusta nada el engaño, la tomadura de pelo y el populismo. Máxime si se utilizan sofisticadas técnicas de comunicación como es la post-verdad. Además, no me queda claro es el verbo que se puede utilizar para hablar de aquel que hace uso de la postverdad. ¿Postverdadear? y ¿quién es aquél que postverdadea? Pues podía ser igualmente sencillo, el "postverdadeador" que lo "postverdadease" buen "postverdadeador" será, aunque aquí creo que me quedo con los vocablos convencionales. Mienten como mentirosos que son, porque al fin y al cabo la postverdad no deja de ser una forma más de mentira. ¿O no? 



domingo, 20 de agosto de 2017

El arte de la bacinería.

Existe una palabra en el léxico castellano que es casi exclusivamente utilizada en zonas de La Mancha como es la de "bacín" y no tanto en su acepción principal como recipiente u orinal, como en la de sinónimo de la palabra "fisgón". Se trata de una palabra que ejerce una especial fascinación en todo aquél que la oye por primera vez, sirviendo a la vez de emblema del habla manchega, que suele despertar una mezcla de curiosidad e hilaridad. Y motivos tiene.  
Quizá la traducción más adecuada sería la de "metomentodo" o "sabelotodo", aunque su utilización, por lo general, no suele ser habitual en el castellano y llama mucho la atención de los que no son manchego-hablantes. No obstante, al margen de su significado literal quiero en este artículo hacer un análisis psicolingüístico -aunque poco serio, claro está- de su uso en La Mancha.
Bacín sería aquel que siente un interés especial por saberlo todo y es utilizado más bien por aquellos que la sufren y ven en esta intencionalidad una condición negativa. La "bacinería" desde luego no es una virtud, aunque en pequeños grados y aplicado a uno mismo tampoco es visto despectivamente. Yo puedo ser un poco bacín por querer opinar de todo.
Pero ha sido gracias a un personaje como "La vieja´l visillo" -que por cierto introduce otro componente lingüístico autóctono como es la utilización del genitivo manchego (apóstrofe-l) que otro día abordaré- que se ha dado a conocer el auténtico significado de la palabra bacín, en este caso bacina, como estereotipo de personaje extendido en la zona. Otros sinónimos adecuados para definirla podría ser "chismosa", "correveidile", "liante", "maledicente"... En definitiva tantos adjetivos que demuestran que no existe la palabra definitiva en castellano que defina este tipo de actitudes, aunque La Mancha aventaja a otros lugares y la tiene. Engloba todas estas acepciones. En definitiva, "bacín".

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Pero quizá lo más curioso es que La Mancha, no sólo presenta la solución al concepto psicolingüístico, sino que, además, presenta infinidad de sinónimos y acepciones que al igual que el concepto madre, son poco conocidos en castellano.
A veces me recuerda la circunstancia que rodea a los esquimales o inuits en relación a las palabras nieve o al color blanco. Resulta que, mientras que en el resto del mundo se conoce sólo una palabra para designar nieve y una para blanco, los inuits tienen infinidad, como tipos de nieve y matices de blanco. Está claro que el entorno invita a ello pues puede ser la diferencia vital entre una zona peligrosa de hielo y una de nieve. Trasladado a las tierras manchegas, debe ser que aquí, tenemos tantos bacines que existen infinidad de formas para definirlos.
Sea como fuere presento algunas:

"Licinciao" 
Procede de la evidente deformación de la palabra licenciado y es utilizado para ese bacín que se las da de culto y sabelotodo. No obstante, a diferencia de un sabelotodo, no tiene porqué tener una vasta cultura y se aplica a personas de escaso conocimiento que se han metido donde su atrevida ignorancia les ha llevado. También se aplica despectivamente a quien ha generado un malestar con su actitud. A diferencia de bacín es siempre peyorativa.

"Metijoso", aunque en algunas zonas de Albacete puede oírse también "Metijaco"
No hay tanta cultura en el trasfondo de esta definición. Metijoso es el bacín que se mete donde no le llaman, más que donde no sabe. Si es dónde no sabe y encima ha generado conflicto recomiendo utilizar "licinciao". Si no ha generado molestia es recomendable utilizar cualquier otra acepción de la palabra bacín, por ejemplo la siguiente.

"Golismero"
Es aquél que siempre está con la onda puesta. Intentarlo saberlo todo y buscando nuevos datos escabrosos de los demás. Sería sinónimo de la palabra "fisgón", aunque más pueblerina. Proviene de una deformación de la palabra "oler".
Es muy despectiva y denota además falta de categoría y habilidades en el bacineo del calificado como tal, porque el definitiva aquél que sublima el arte de la bacinería puede establecer cierto estatus positivo. 

"Lezna"
Procede de una herramienta de carpintero especialmente punzante y capaz de llegar dónde no llega nada. Por extensión se conoce como Lezna a aquél bacín capaz de llegar a donde no llega nadie. Es como una especie de superlativo de la palabra bacín, aunque ojo, que también existe el propio superlativo dentro del concepto.

"Bacinismo" Sin -i intermedia.
Por eso ya podemos darnos cuenta de la acepción de la palabra y el significado de alguien que es bacinismo. Pues eso, un gran bacín. Es importante recordar que los manchegos somos incapaces de pronunciar la -i del superlativo, por lo que es imposible oír la palabra bacinísimo. Además, quien intentará pronunciarla pasaría inmediatamente a ser un perfecto "licinciao". Esto de la bacinería es así. "Pa ser bacín hay que saber".

"Chafardero"
Aunque está mucho más extendido que en La Mancha, chafardear es un ejercicio de bacineo ligero y sutil. De hecho proviene del catalán "safareig" que quiere decir lavadero. Proviene de la antigua costumbre de ir a lavar a las pilas comunitarias en los pueblos y, ya de paso, hacer un repaso de la actualidad informativa del lugar. La costumbre de los lavaderos comunitarios ha desaparecido, pero no el concepto. Se usa en regiones del antiguo reino de Aragón, incluidos los castellanohablantes, y también en algunos lugares de La Mancha.

"Cizañero" 
Y ya siguiendo con algún otra, más generalizadas, hablaremos del "cizañeo". En este caso su uso está más generalizado en el lenguaje español y es aquél que utiliza la maledicencia con intencionalidad exclusivamente negativa y ganas de hacer mal. Al fin y al cabo, meter cizaña. Aquí no hay posibilidades de bacinería inocente, sino que la intencionalidad dañina prima sobre la ingenuidad de un cotorro o de un simple y chafardero cotilla.

Como vemos, en las últimas frases hemos introducido algunas otros sinónimos más extendidos de la palabra, que incluso podríamos ampliar con neologismos "Cañuto", "bocachancla" etc, etc. 
Sin embargo, considero que la palabra bacín supera a todas aquellas y sublima el concepto, permitiendo incluso que uno se pueda meter a bacín y realizar un artículo como éste, pues puede servir para limitar los elementos negativos de esta actitud. Una actitud tan extendida en España que no hay más que ver el éxito de programas de televisión o revistas de información basura y cómo hay gente que logra vivir bastante bien del cotilleo propio o ajeno. Sin embargo, creo humildemente que durante años han vivido sin una herramienta lingüística tan importante como la palabra bacín.   
En cualquier caso, si se logra sublimar el arte de la bacinería y no hacer daño, no perjudicar e incluso caer simpático, uno puede llegar a ser un bacín y que no tenga significación negativa, aunque no lo recomiendo. Es tan difícil...


domingo, 14 de mayo de 2017

Eurovisión, La otra Fátima.




Manel y Salvador son dos jóvenes músicos que perfectamente han podido coincidir en alguna calle de Barcelona en su afán de desarrollar su pasión artística. O, si no, en las islas Baleares o en Portugal, cuando no en Ucrania. Son dos de los tantos que aspiran a dedicarse a una profesión se supone que ingrata, pero hasta aquí las coincidencias.
No soy fan, ni mucho menos, de Eurovisión y tengo que reconocer que tenía a los seguidores de este tipo de concursos poco menos que como unos "frikis", sólo comparables a los seguidores de la lotería de navidad con sus trajes de décimos sin tocar o de bolas del sorteo; sin embargo, tengo que reconocer que me han dado una lección.


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Los entresijos de la música

No había seguido el concurso ni sabía quien cantaba, sólo había tenido alguna noticia de la forma en que el español Manel Navarro había llegado a representar a nuestro país. Ni sabía cuando era el festival. Sólo por casualidad vi el concurso, animado por el aburrimiento y, quizá, la extraordinaria exhibición tecnológica del escenario, algo sin duda prodigioso. Después, la morbosa posibilidad de que España llegara a unos históricos "0 points" me hizo continuar pegado a la televisión, pese a que tengo infinidad de cosas mejores que hacer un sábado por la noche. Y me piqué.




Me inspira cierta ternura la situación en la que ha quedado el pobre Manel. Un chaval que sin duda no tiene la culpa de su forma de llegar a participar. Es sólo, y quizá la principal víctima, de lo que es crear un producto musical. La forma que entiende la industria de levantar ídolos y me dio en compararlo precisamente con el portugués.
Quieras que no, con los portugueses siempre nos ha unido cierta afinidad, la de una vecindad bien entendida que hace que precisamente Salvador haya desarrollado buena parte de su carrera musical en España y casi que pareciera uno de los nuestros. Por eso me fijé en él también. Entre Manel y Salvador sólo pude pensar que "menudo desastre" para la música ibérica. Uno envuelto en el escándalo y al otro que le "falta un verano". En fin, batacazo histórico, presumía.


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Comparaciones odiosas: el uno, guapete, rubio, con imán para las adolescentes, con una canción pegadiza y cantada en inglés. El otro, un tipo extraño, despeinado y desgarbado, enfermo, soso y cantando en portugués.
Desconocía nada más del portugués y la canción no parecía precisamente una canción festivalera. Llegué a pensar que ambos pugnarían rabiosamente por el último puesto y que, salvo la posibilidad de los 12 puntos mutuos España-Portugal, ahí quedaban las opciones de ganar de un representante ibérico, pero hete aquí que me llevé la gran sorpresa. El joven portugués se alzó con la victoria con una notable diferencia sobre los demás. Literalmente no daba crédito. Pero bueno ¿qué les pasa a estos frikis de Eurovisión?, me dio por pensar, y quise conocer un poco más sobre el significado de un fenómeno que ha tenido lugar precisamente aquí, en la península ibérica, alejado de los canales internacionales anglosajones de la industria musical e incluso de la fiebre que despierta eurovisión en Europa del este, mucho más que aquí donde la verdad...

Resultado de imagen de salvador eurovisiónPero los fans de Eurovisión me han dado una lección y su representante, también. Considero que este Salvador es lo más alejado a un músico del festival y lo reconoce hasta él en sus declaraciones. Con una música extraña, intimista, sin grandes alardes vocales, sólo consentimiento llega y gana, no sólo eso, sino que llega y barre. Contrastaba el pedazo de escenario que tenían a su disposición con la puesta en escena del artista en la despedida, sólo un micro y una figura desgarbada, dejando cantar a una chica como si estuvieran en su casa. Cantaba en un idioma como el portugués, que debe resultar completamente extraño a polacos o ucranianos y otros habitantes del este. Algo anómalo que no podía comprender y es que iba todo del corazón.
Y padece el muchacho precisamente de este órgano y tiene una grave enfermedad que le hace esperar un trasplante. Todo iba de corazón.
Fríamente, con los prejuicios que tenía a los eurofans y analizando a ambos cantantes, no podía entender que miles y miles de europeos se volcaran con Salvador y no apoyaran por ejemplo a un chaval sano, guapo y con todo el apoyo del mundo como Manel, pero ahora sí que lo entiendo. Europa se está volviendo loca. Es el mundo al revés.
Si no soy eurofan, tampoco soy demasiado creyente, pero creo que la virgen de Fátima y los pastorcillos portugueses han vuelto a obrar otro milagro, precisamente durante el proceso de canonización de los niños que supuestamente hallaron a la virgen. Un fin de semana glorioso para Portugal, no demasiado acostumbrado a adquirir proyección internacional en sus fenómenos culturales. ¿Es otro milagro?. Pues a veces cabe entender como tal este tipo de cosas, pues resulta auténticamente milagroso que el espíritu se imponga al dinero, la autenticidad al producto, la humildad a la industria. 
Me alegro por los portugueses, me alegro por Salvador y me alegro por la música y la cultura. Sólo lo siento por el pobre Manel, que tampoco considero que sea tan nefasto, ni que lo hiciera tan mal. Pienso que tiene futuro en esto de la música. Sencillamente debe comprender que las personas en Europa o la virgen en Fátima, como se quiera, se han decantado por lo espiritual y que por un instante nos han dado una lección a todos. Y a mí el primero.

lunes, 8 de mayo de 2017

Real Madrid, el equipo quincallero

Que nadie se confunda. En ningún momento de esta entrada del blog quiero decir nada parecido a que los madridistas son una especie de personas marginales que deben llenar su propia bajeza con los logros de un equipo superior. No confundir quincallero, noble oficio, si bien desaparecido, con "quinquillero". Tampoco quiero decir que sus jugadores tengan esa pinta o esos modales puesto que hablamos de algunos de los mejores jugadores del mundo. Ni tan siquiera me refiero a actitudes de arrogancia en general, como las vistas entre algunos de sus aficionados, jugadores o directivos, que se dedican durante el actual enfrentamiento en semis de la champions a exhibir no se qué pancartas a fichar jugadores por no se qué motivos o cualquier otra.

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Ya no sé que número toca.
Cuando me refiero a quincalla me refiero a la necesidad que tienen en esa casa de exhibir metal, vender o comprar, como si de un rapero hortera neoyorquino luciera sus mejores galas. Se trata de una metáfora y espero que nadie se lo tome como un insulto. El Real Madrid vive exclusivamente de recoger anualmente su cosecha de metal para llevarla a su propio chatarrero, el museo del Santiago Bernabéu, como una especie de Gollum autocomplaciente ante la observación de "su tesoro", pero que nadie se confunda, que eso tampoco es malo. Se trata de un equipo en el que prima la necesidad de obtener logros metalíferos, tales como copas, o personales, jugadores, prestigio, portadas... Y para ello es necesario alimentar los deseos perversos de conseguir una más, otra y otra. En cualquier caso nada reprobable, pueden hacer lo que quieran, y cualquiera, cegado por tan inmenso botín, puede sencillamente hacerse seguidor de este equipo. Hacerse de un equipo es gratis.

Lo que no es tan respetable es la extraña tendencia a restregar sus logros a los demás. Es como si un millonario tuviera que estar continuamente restregando a los pobres su condición. Esto sí que es digno de estudiar. ¿Cómo el mejor equipo del mundo se tiene que ver envuelto en estas tesituras? Y es que la realidad es bastante tozuda, pues en su actitud no son capaces de concebir que haya gente que no sienta admiración por el club blanco. De hecho, ni en su propia ciudad cerca de la mitad de personas son de otro equipo: el Atlético de Madrid. O, si no, del Rayo Vallecano, del Getafe, del Móstoles. No del Real Madrid. Inconcebible.
Lo mismo ocurre en el resto de España, donde el club que más glorias ha dado al país no es reverenciado por todos los aficionados. Increíble. Es cosa de hacérselo mirar.
Pero, aquí surge mi pregunta, ¿quién debería hacérselo mirar? ¿Ellos o los demás?

Los que no somos del Madrid.
Hasta me gusta el nuevo escudo
Yo soy del atleti y he podido vivir las dos decepciones de la champions como cualquier aficionado más. Llegamos a la final y pudimos ganarla, incluso jugamos mejor que ellos en algunos tramos. Se trataba de una lotería que sencillamente cayó del bando más necesitado. El de los quincalleros. No pasa nada, que se las queden para su chatarrero. Nosotros es como si las hubiéramos ganado. No necesitamos cambiar de equipo por ello. Es más, nos sentimos todavía más orgullosos de los nuestros y los seguidores del atlético a seguir con nuestra tradición: vivir de los sueños.
Pronostico un resultado: 4-1 con gol de Ronaldo o de Ramos en fuera de juego pasado el 90. Es el resultado que más contentaría a ambos. A nosotros nos hizo sentir la ilusión de que esta vez pudo ser y a ellos que logran estar  más cerca de un nuevo título. Total, perderíamos la final. Pero ellos no lo pueden entender, sin duda. A nosotros nos vale con un "casi" y a ellos sólo les vale la quincalla. Es lo que hay.    

lunes, 24 de abril de 2017

Dime cómo catalogas la corrupción...

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Lo último en "sospechosos" de corrupción. 


Lo del P.P lleva ya camino de podredumbre total en materia de corrupción. Sobre todo vistas las costumbres de muchos de sus prohombres -y no añado promujeres dado que no sé que pasa, pero los grandes escándalos de corrupción parecen cosa de hombres- de saquear las arcas públicas de las diferentes administraciones. Algo que es extensible a otros partidos, como es el caso de Convergencia y también el PSOE; es decir, todos aquellos que han tenido la posibilidad de meter la mano. Queda por ver la actitud de aquellos que no la han tenido, pero que por sus actitudes ya apuntan maneras antes incluso de llegar al poder.
En cualquier caso no quiero entrar en valoraciones sobre la situación de quien está en el ojo de huracán, el PP, sino valorar las interpretaciones ajenas, que son muchas y muy variadas. Entre ellas las que apunto.



1. La teoría del garbanzo negro.

Es cosa de personas.
Esta interpretación es interesante. "Los partidos son buenos, pero siempre hay personas que aprovechan para medrar". Corresponde esta interpretación a los representantes de los partidos clásicos, PSOE y PP, aunque es éste el principal valedor de esta forma de entender la corrupción.

2. La teoría del partido podrido.

Es cosa del partido ajeno.
También corresponde a los partidos clásicos, siempre que se habla del contrario claro, y cuando sale a la luz algún escándalo que afecta al otro. Hay que encontrar ahora esta interpretación en el PSOE hasta que se habla de los ERES claro, en ese caso se pasa a la teoría anterior. Se apuntan a ello otros partidos de la oposición, como C´S o Podemos, aunque en estos casos la situación es más profunda.

3. La teoría del modelo perverso.

Es cosa de unas leyes insuficientes.
Defienden esta postura sectores cercanos a C´S, UPYD, también alguno del PSOE e incluso alguno en el P.P, aunque con poca fuerza. La base de la crítica está en que las leyes sobre partidos son insuficientes para controlar a los corruptos y la solución está en realizar reformas legislativas que dificulten que se puedan cometer delitos.

4. La teoría del sistema corrupto.

Es cosa de la perversión del sistema de partidos.
Habría que instalar aquí en España casi exclusivamente a Podemos-IU, así como los partidos antisistema o los de extrema derecha, que dan a coincidir en que el sistema parlamentario es el que trae de la mano la corrupción. Sólo un nuevo sistema, no se sabe cual, evitaría este tipo de actitudes tan negativas para la sociedad.

Claro que estas interpretaciones ofrecen una serie de perversiones peores incluso que la propia corrupción y son las siguientes:

1. La teoría del garbanzo negro da lugar a cierta indolencia a la hora de actuar. Sin duda, prolonga la situación de corrupción y se corre el riesgo de esclerosis del problema. Justifica la existencia de interpretaciones extremas y no beneficia la solución.

2. La teoría del otro, si cabe, es más perniciosa, pues arroja un halo de hipocresía a la política en general y justifica de nuevo que se den interpretaciones antisistémicas. Además tiene porco recorrido ya que funciona sólo hasta que descubren al partido propio en un renuncio, entonces se recurre a la interpretación del garbanzo negro.

3. La teoría de la insuficiencia legal tiene igualmente sus limitaciones, sobre todo a la hora de llevarla a la práctica, pues C´S se caracteriza por no ejercer la presión suficiente, pese a defenderla mayoritariamente. No obstante, pueden sostener gobiernos como el andaluz o el madrileño, infectados de casos de corrupción.

4. Claro que la teoría del sistema corrupto es la más peligrosa pues puede originar propuestas de sistemas alternativos que darían problemas muchos más graves que incluso la propia corrupción. Además ésta interpretación genera cierta inmunidad ante la corrupción propia, pues los partidos que la defienden pueden estar envueltos en asuntos turbios sin responsabilidades de ningún tipo. 

¿Mi planteamiento?
Creo que sólo con ver el análisis parece claro. Sólo es viable, si o si, la posición número 3, la reformista, ya que ni la 1, ni la 2 solucionan el problema y la 4 es peor que la propia enfermedad. Sin embargo, considero que la actitud del principal partido que la defiende no parece la más adecuada. ¿Dónde están las propuestas? ¿Dónde hay un planteamiento profundo de nuevo sistema legal sobre partidos que pueda dificultar al menos la corrupción? y ¿Dónde, además, hay una visión igualitaria sobre todos los partidos? Parece claro que si la corrupción es de CIU, para C´S es execrable, si es del P.P es maligna y si es del PSOE es más llevadera. Eso tampoco vale.
Solicito a C´S, y por qué no, también a PSOE y PP que pongan sobre la mesa propuestas reales, creíbles y eficaces para acabar con el problema de una forma drástica y evidente. Si no, también serán responsables de que las interpretaciones antisistema crezcan y acaben imponiéndose. Que dejen de lado cálculos electoralistas y cuestiones corporativas para acabar con la corrupción de verdad, dado que, si no lo hacen, contribuirán a acabar con el sistema. Tampoco cuesta tanto, ¿no?  
 

domingo, 16 de abril de 2017

Viña Rock, + que un festival

Se dice pronto, veintidos años; en número, 22, los dos patitos. Pues bien, esas han sido las ediciones que he podido disfrutar de un festival de rock, o algo más que un festival, mucho más: el Viña Rock.
Durante todo este tiempo he asistido al evento ininterrumpidamente en diversas facetas, desde simple asistente, hasta colaborador con la organización, pasando por los muchos años que he asistido en calidad de periodista. Con el tiempo tengo que reconocer que ya van varios años que ni miro el cartel, ni tan siquiera me pongo a valorar cuestiones artísticas. Simplemente acudo de forma testimonial, con la motivación de comprender cómo es posible que este festival haya evolucionado de la forma que lo ha hecho.

Viña Rock, año 2001.

Un evento sociológico.
Valga simplemente hacer una pequeña cuenta. Cada edición recibe unas 100.000 visitas, aunque para hacer la proyección que busco habrá que tomarse alguna licencia. En efecto no se puede multiplicar 22 ediciones por 100.000, lo que nos daría más de dos millones. Primero, porque no todas las ediciones han podido recibir tanto personal y segundo porque muchos asistentes repiten, aunque sea unos años, como es mi caso. Dejémoslo en un millón. Quiere esto decir, con toda la reserva sobre el dato, que un millón de personas han visitado la ciudad donde tiene lugar el festival en algún momento de su vida, pero afinaré más, pues hay que acotar el universo de edades desde los aproximadamente 18 años hasta los 50, que es donde se concentra el público que viene o ha venido al Viña. En definitiva, que un importante porcentaje de la juventud española ha pasado por la ciudad de Villarrobledo con ocasión del Viña Rock, sin duda, una realidad sociológica.
A diferencia de otros festivales, también de abolengo, como pueda ser el FIB, el Viña se nutre exclusivamente de jóvenes españoles, no extranjeros, y entre ellos casi es obligado plantearse, una vez que llega la primavera, si van a ir al Viña Rock. Sencillamente hablamos de una referencia para los jóvenes, tanto como las grandes fiestas tradicionales tales como un San Fermin o unas Fallas. Y ¿cómo hemos llegado a esta situación?

Cobertura mediática. 
Lo más curioso de todo es que el Viña Rock ha vivido tradicionalmente cierto desdén por parte de los medios de comunicación. Mientras que el FIB, por ejemplo, aparecía como una referencia de los cambios culturales de la juventud en los que los festivales empezaban a ser una de sus principales manifestaciones a partir de los 90; el Viña Rock nunca aparecía en los medios, sino que se iba consolidando como una experiencia realmente alternativa, ajena a modas y a vaivenes.
El Viña, un festival alternativo
Sólo Radio 3 confiaba en los primeros años en esta expresión, en lo que a medios convencionales respecto, ya que el Viña se basada en vías de comunicación también alternativos, primero los casi extintos pasquines y después toda la explosión de la promoción on-line. Súmese a la sazón el siempre recurrido boca a boca, que le hacía convertirse en toda una referencia para los jóvenes dotándolo de un halo de "autenticidad" difícil de repetir. Así fue como se consolidó el festival, mostrándose como un festival alternativo, más en este aspecto que en otros, ya que a nivel musical su apuesta fue clara, la producción del rock en español o en cualquiera otra lengua del territorio nacional, catalán , euskera o allego. Rara vez, inglés o algún otro. En definitiva una rara avis en el mundo de los festivales y aún así marcando siempre su impronta.



Capacidad de supervivencia.
Por referencias anteriores pudiera parecer que, durante estos 22 años, todo ha sido un camino de rosas, y esto no ha sido así, antes al contrario. Ha pasado por muy malos momentos, desde la perspectiva económica, cuando amenazaba ruina, o cuando estuvo a punto de irse a Benicassim, llevándose la marca por una edición, pero el Viña auténtico siguió en Villarrobledo, donde indefectiblemente queda asociado. Viña Rock, una referencia para la juventud y para una ciudad que es conocida entre buena parte de la población española por este festival. Pese a todo continúa con alguna de sus características intactas, marca tendencias y es toda una referencia. Y valga de nuevo un ejemplo.
Precisamente ayer pude ver cómo Los del Río pasaban por un festival, el SanSan a modo de reconocimiento por su trayectoria. Lo mismo que ocurrió en el Sonorama, en 2014 con Raphael, aunque de nuevo la sorpresa. El Viña ya apostaba por homenajear a los clásicos de la fiesta por ejemplo en 2009 con Los Chichos o con Peret en el 2008, aunque bueno, algunos es que sencillamente no se fueron nunca como puedan ser los viejos rockeros, como Barón Rojo, Obús o Los Suaves. El caso es que si hay un festival que se haya caracterizado por esta tendencia de nuevo es el Viña, aunque otros hayan tenido de nuevo mayor repercusión en estos homenajes.

¿Por qué?
Tal vez los rockeros no son buenos, en realidad
Desconozco el porqué de este relativo silencio informativo sobre este festival, que sin duda es y ha sido uno de los principales festivales de la historia de España, marcando tendencias y consolidándose como una auténtica referencia de los festivales, pese a que no goce de los parabienes de las grandes empresas encargadas de la comunicación en este país. Tal vez siga siendo que los rockeros "no son buenos" o no somos tan buenos como otros y este género musical no termine de ser tan asumido como otros como expresión cultural de referencia. En cualquier caso, dónde podemos encontrar su acogida.
Supongo que su éxito radica en otras características, tales como la fidelidad de sus seguidores, que cómo yo, hayan podido acudir a todas sus ediciones, o en ese envoltorio genuino que lo envuelve, caracterizándolo como una referencia.
En cualquier caso este año volveré, creo que su auténtica grandeza es que sus participantes lo han construido entre todos. Hemos logrado hacerlo grande sencillamente asistiendo, por más que muchos no se hayan enterado o no se hayan querido enterar. Feliz 22, Viña Rock.
  

lunes, 27 de marzo de 2017

¿Democracia Plena en España?

Recientemente aparecía en medios de todo el mundo una noticia relativa a la calidad democrática de los sistemas mundiales en un ranking elaborado por "The Economist". En ella podíamos encontrar la lista de las mejores democracias del mundo que aparecen puntuadas en los apartados de “procesos electorales y pluralismo”, “funcionamiento del gobierno”, “participación política”, “cultura política” y “libertades civiles”. El resultado final concluye que sólo 19 países cuentan con lo que podría definirse como una democracia plena, superando una nota final de 8 sobre 10 puntos.
Entre esos 19 países se encuentra España, en el puesto 17. Posteriormente existen una serie de países, 57 en total, que aparecen como democracias defectuosas, 40 regímenes híbridos y 51 autoritarios. En la lista cabe encontrar algunas sorpresas como que EE.UU, Francia, Portugal, Bélgica o Japón aparecen en la segunda categoría  y algunas evidencias, como que países pequeños y europeos copan los primeros puestos, junto a países occidentales de tradición británica. Entiéndanse por estos Noruega, Islandia, Suecia, Nueva Zelanda, Canadá, Australia etc. 
Los grandes países europeos empiezan a aparecer sólo a partir del puesto 10, con Holanda en el 12, Alemania en el 13, Reino Unido en el 16 y España en el 17. Completa la lista de los que pasan el examen la africana Mauricio y la sudamericana Uruguay, únicos países de sus respectivos continentes que son considerados como democracias plenas.  Con todo, sólo el 4´5% de la población mundial vive -vivimos- bajo la seguridad de una democracia plena.

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A más intensidad de verde mayor calidad democrática


En el análisis cabe hacer una consideración y es que los países pequeños, y de tradición occidental, son más abundantes entre los regímenes más democráticos y que los grandes países occidentales empiezan a tener problemas para mantenerse en la lista. En clave española, sólo cabe decir que en plena crisis, España ha podido mantenerse y, pese a todo, es, según siempre "The Economist", uno de los países más democráticos del mundo.

La percepción.
Esta noticia ha tenido escaso eco en los medios nacionales y resulta complicado encontrar artículos al respecto. Es más, incluso parecería lo contrario ya que desde amplios sectores de la opinión pública se considera, -consideramos-, que nuestra democracia es de baja calidad.
Por ejemplo, Podemos, y todo el ámbito morado, considera más bien, que el "régimen del 78" es heredero del franquismo sociológico; mientras que los independentistas catalanes consideran que la verdadera democracia es la que saca las urnas a la calle y permite el "derecho a decidir". En definitiva es España un régimen bananero, que por lo menos debería estar en la sección de democracias defectuosas, junto a Francia, EE.UU y Japón, pero resulta que no es así, quizá por los intereses de quienes puedan estar en la constitución de esta lista, los poderes financieros.
Con todo, si contáramos a los votantes de Podemos-IU, a algunos socialistas descontentos, a los nacionalistas, anarquistas y demás, tendríamos que aproximadamente el 50% de la población española considera, -consideramos- que la democracia española es de baja calidad. Es decir una cantidad tremenda de españoles están -estamos- en contra de nuestro sistema y no tenemos el más absoluto rubor en reconocerlo.
Claro que el problema no viene dado por la realidad o la percepción, sino que considero que viene dado por la alternativa, que ofrecen tanto Podemos como los nacionalistas por citar los dos ejemplos más importantes de grupos que ofrecen sistemas para lelos -o paralelos-.

Las otras democracias.  
No me cabe duda de que la propuesta de una Cataluña independiente entraría de lleno en escalas inferiores a las señaladas por "The Economist". Las razones son más que evidentes, vulneración sistemática de la legalidad de una democracia plena, implantación de postulados no aplicables a democracias como el derecho de autodeterminación, discriminación de amplios sectores -incluso mayoritarios- de la población no nacionalista, populismo extremo, corrupción sistémica, etc, etc. Analizando los factores de la revista citada, como mínimo se encontrarían en el apartado de democracia defectuosa, cuando no en la de régimen híbrido, habría que ver si le dejaran a Artur Mas o no.
Por otro lado la propuesta de Podemos iría en parecidos derroteros y por lo menos "la casta", cuando ésta acabara definiéndose, quedaría -quedaríamos- fuera del sistema. También, como parece estar ocurriendo, quedarían fuera ya incluso los propios círculos de Podemos, que acabarían siendo "centros culturales"; es decir, populismo extremo, que hace que un círculo de podemos se parezca más al "círculo de lectores" que a una asamblea. Lo de corrupción sistemática está por ver, todavía no han gobernado, aunque el nepotismo de ayuntamientos y organizaciones conducidos por ellos invita a pensar que podría ser. En el "etceterismo" pongan ustedes lo que se les antoje, tendencia al autoritarismo, veneración al líder, sectarismo, y un largo etcétera dentro del largo etcétera que nos lleva a pensar de nuevo en la salida de las democracias plenas.
Yo personalmente tengo que destacar que en muchos momentos me encuentro entre aquellos que piensa que nuestra actual democracia deja mucho que desear. El clientelismo, la influencia del poder económico, la debilidad de la división de poderes, la creciente influencia del populismo, la ignorancia política de la población y muchos otros factores necesitan mejorar. No he dudado en posicionarme en muchas ocasiones reivindicando una democracia real y postulo la ampliación de derechos individuales. En definitiva, que queda mucho por hacer. Y como yo piensa medio país.


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Quizá el momento en el que todo empezó fue a raíz del 15-M 
Sin embargo, viendo lo que se avecina en lontananza y las alternativas propuestas sólo se me ocurre acudir al chiste y al refrán y decir aquello de "virgencica, virgencica que me quede como estoy". Que más vale democracia plena "en mano", que ciento volando.
Eso no quita para ser crítico, para reivindicar, para limar los errores y carencias, entre ellas, la que más hay que prevenir en tiempos de crisis: el populismo. Al fin y al cabo la que ha llevado a EE.UU, Japón o Francia a salir de la lista de democracias plenas, o la que ha hecho bajar a Gran Bretaña a puestos de cola entre ellas. Pues quizá sea uno de esos ejemplos en el que puede ser "peor el remedio que la enfermedad". En definitiva que prefiero quedarme con mi democracia plena para criticarla que la "democracia alternativa" de Iglesias o Más, pero bueno cada cual que piense lo que quiera.